Matilde Menéndez

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La diabetes es una enfermedad que ya se ha convertido en epidemia a nivel mundial. Por eso, en el día mundial de la diabetes te explicamos las recomendaciones de la Federación Argentina de Diabetes para los diabéticos, en cuanto a la alimentación.
El “ajuste” que tiene que hacer una persona con diabetes es adaptar la alimentación, el ejercicio y el tratamiento (insulina o pastillas con prescripción y aval médico) para evitar los cambios bruscos de azúcar en sangre, ya que tener diabetes significa que el organismo no puede controlar la glucemia en forma automática. La persona con diabetes debe “pensar” lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina.
Una persona con diabetes debería poder comer lo mismo que una persona sin diabetes de la misma altura, igual desgaste físico y que esté pasando el mismo momento biológico: adolescencia, embarazo, edad activa, vejez. Y entonces ¿cuál es el problema? Sucede que a partir de tener una enfermedad nos ponemos a pensar por primera vez en la salud y en qué debemos comer para conservarla.
En verdad, todas las indicaciones de qué y cómo comer son recomendables para toda persona, tenga o no diabetes. Es decir que la propuesta es, de a poco, mejorar los hábitos de toda la familia.
Pequeños ajustes
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes explica que los ajustes en la alimentación que tienen que ver directamente con ayudar en controlar la glucemia son:
a) eliminar el azúcar de absorción rápida:
  • en los líquidos de consumo habitual. Infusiones amargas o con cualquier edulcorante; reemplazar jugos de fruta naturales y comerciales por jugos dietéticos (valor energético: 5 calorías % o menos); gaseosas comunes  por diet o light; amargos y termas por variedades light; gelatina dietética.
  • dulces, miel, caramelos y pastillas. Por suerte existen mermeladas bajas calorías o sin agregado de azúcar, golosinas sin azúcar, yogures y postres dietéticos.

 

b) fraccionar: distribuir la alimentación en un mínimo de 4 a 6 comidas diarias. Esta forma de comer menos cantidad más veces en el día no sólo distribuye mejor los hidratos de carbono y evita los grandes picos de azúcar sino que mejora el metabolismo y ayuda a adelgazar.
c) incorporar más alimentos con fibra: verduras / legumbres / frutas; que enlentecen la digestión y la absorción del almidón y los azucares. Este principio es muy importante ya que los alimentos con almidón deben constituir la base de una alimentación sana, por lo tanto estarán presentes en todos los menúes pero combinados con alimentos que “retrasen” su paso a la sangre.
Para entender este concepto, pensemos en los distintos tiempos de digestión y absorción de las siguientes ingestas:
  • un vaso de jugo de frutas natural / una fruta fresca con todo su ollejo o con piel.
  • un plato de polenta con aceite y queso / una ensalada multicolor + un plato de polenta con salsa y carne picada.
  • un plato de arroz con huevo / un guiso de arroz con pollo, verduras y arvejas.

 

¿Alimentos prohibidos?
La diabetes no es una enfermedad del aparato digestivo, por lo tanto no se necesita comer todo hervido, sin salsas ni condimentos, ni frituras, como algunas personas suponen. Por eso, para una persona con diabetes no existen alimentos prohibidos.
La diabetes no significa intolerancia digestiva ni alergia, sino una incapacidad de adaptar la secreción de insulina a una llegada brusca de glucosa a la sangre.
Una persona, además de su diabetes puede tener úlcera de estómago, hipertensión, enfermedad celíaca, colesterol alto, divertículos intestinales, colon irritable, por ejemplo. Por eso las indicaciones generales valen para todos aquellos que no tengan que resolver algún otro trastorno en el que la alimentación debe ser adaptada especialmente. De allí la importancia de la consulta con un nutricionista.
El plan de alimentación es individual, ya que las calorías que necesita una persona con diabetes adelgazada que debe recuperar peso perdido o que realiza un gran desgaste físico son muy diferentes a la persona con diabetes que está con sobrepeso y debe adelgazar como parte esencial del tratamiento.
El alcohol y la diabetes
El alcohol tiende a disminuir la glucemia; y esto es importante tenerlo en cuenta y tener la precaución de no ingerir bebidas alcohólicas sin ingerir alimentos ya que puede ser causa de hipoglucemia.
El alcohol aporta muchas calorías (7 calorías cada gramo) lo que obliga a controlar su ingesta si se comenzó un plan de adelgazamiento.
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes para la persona con diabetes es igual que para la que no tiene diabetes: consumo moderado. Por su puesto, deben evitarse las bebidas alcohólicas que contienen azúcar como los licores.
La sal y la diabetes
No tienen ninguna relación directa que los alimentos tengan o no sal con los niveles de glucemia.
El problema es que prácticamente la mitad de las personas con diabetes tienen hipertensión arterial o la desarrollan a lo largo de su vida.
La recomendación es la que hacemos a la población general: conviene evitar en la rutina alimentos “hipersalados” (embutidos, snacks, comidas rápidas); se desaconsejan en la rutina no sólo por el gran contenido de sal sino que, además son hipergrasos, con muchas calorías y sin aporte de fibra.
El azúcar y las grasas
El azúcar en la alimentación representa “calorías vacías”, esto significa que aporta energía sin ningún principio nutritivo. Está comprobada su acción provocadora de caries dental, es un hidrato de carbono de absorción rápida y no tiene saciedad.
Puede suspenderse de la alimentación sin riesgos y con probados beneficios para cualquier miembro de la familia, no sólo la persona con diabetes o la que debe adelgazar. Todas las frutas y verduras nos aportan azucares naturales junto con vitaminas, minerales y fibra.
En una alimentación saludable debiera disminuirse la ingesta de grasas de origen animal (cortes grasos de carne, piel del pollo, quesos comunes, manteca), ya que es de tipo saturada y aumenta el colesterol malo. Por lo tanto la relación no es con la diabetes sino con la persona que tiene diabetes y quiere cuidar su salud.
En la actualidad, otra fuente de grasa “mala” para la salud es la que se usa en la industria alimentaria (margarinas, repostería, snacks) como “aceites vegetales hidro-genados”, ya que al endurecerlos, se comportan en el organismo igual que una grasa saturada.
Existen grasas “buenas”, que son todas las del origen vegetal (aceites en general, mayonesa, aceitunas, palta, nueces, maníes), y pescados grasos de agua fría (atún, salmón, sardina, caballa, arenque).
Los argentinos, por nuestros hábitos culturales, consumimos muchísima carne con lo que sobrepasamos con creces el requerimiento para un adulto sano. Deberíamos, de a poco, cambiar nuestros menúes habituales por platos de pastas, arroz, legumbres y verduras, en los que la carne esté presente como un “condimento” o un elemento más.
¿Qué comemos?       
Parece claro que hay que comer de todo, pero es fundamental medirnos en la cantidad. La Pirámide de Alimentación Correcta aconseja una alimentación basada en los cereales y derivados así como a las hortalizas con almidón. En los diabéticos, debe respetarse la misma pirámide, incorporando gran cantidad de alimentos con fibra que retarden la absorción: verduras y legumbres.
Los cereales y derivados son alimentos baratos y sanos. Aportan calorías sin grasa “mala”, junto a una pequeña cantidad de proteínas que, combinada con las legum-bres, tambien baratas, se complementan y adquieren buen valor biológico.
En la diabetes el desafío es lograr incorporar a los alimentos con almidón en todas las comidas, pero en una cantidad moderada y acompañados de otros alimentos que hagan más difícil la digestión.
La fibra sólo la aportan los alimentos de origen vegetal, y es la encargada de regularizar la función intestinal. En la actualidad hemos aprendido que en las legumbres, las frutas, la mayoría de las hortalizas y en pocos cereales (avena, cebada) existe un tipo de fibra especial que “atrapa” al colesterol y al almidón retrasando mucho el tiempo de digestión y absorción.
Fuente: Federación Argentina de Diabetes
El consumo de sodio a partir de alimentos procesados y de restaurantes contribuye al aumento de los índices de hipertensión, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Disminuir el consumo de sodio hasta los límites recomendados podría evitar miles de muertes cada año.
Las personas estamos consumiendo demasiado sodio, comúnmente en forma de sal. Un alto consumo de sodio eleva la presión arterial. La hipertensión es un factor de riesgo importante de las enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, primera y tercera causa de muerte en el país respectivamente.
Las investigaciones indican que existe una asociación basada en la dosis entre el consumo de demasiada sal y la presión arterial alta. Cuando se reduce el consumo de sal, la presión arterial comienza a disminuir en la mayoría de las personas a los pocos días y semanas. Las poblaciones con dietas bajas en sal no experimentan el aumento de presión arterial con el paso de los años en comparación con lo que sucede en la mayoría de los países occidentales.
Consumo de sodio y suministro de alimentos
Todos necesitamos una pequeña cantidad de sodio (por ejemplo: entre 180 mg y 500 mg por día aproximadamente) para que nuestros cuerpos funcionen correctamente.
El Instituto de Medicina de los EEUU recomienda 1500 mg de sodio por día como el nivel de consumo adecuado para la mayoría de las personas y aconseja a todas las personas limitar el consumo de sodio a menos de 2300 mg por día, el máximo nivel aceptable.
En ese sentido, el Instituto aconseja limitar el consumo de sodio en menos de 2300 mg por día (aproximadamente 1 cucharadita de sal de mesa) para la población en general y 1500 mg por día para grupos especiales de población.
El consumo adecuado (AI, por sus siglas en inglés) de 1500 mg por día es el promedio de consumo diario de sodio recomendado. El AI de sodio que se establece para adultos es de 1500 mg por día para garantizar que la dieta general proporcione cantidades suficientes de otros nutrientes y para cubrir la pérdida de sodio a través de la transpiración en el caso de las personas físicamente activas.
El máximo nivel (UL, por sus siglas en inglés) de 2300 mg por día se refiere al nivel diario de sodio más alto que probablemente no representa riesgo alguno de efectos adversos para la salud en el caso de la mayoría de las personas de la población en general. El UL no representa el consumo recomendado y no existe beneficio aparente de consumir niveles de sodio por encima del consumo adecuado (AI).
Según el citado Insituto, en los EEUU el promedio de consumo diario de sodio para los estadounidenses a partir de los 2 años es de 3,436 mg. Esto indica que, desde la década de 1970, la cantidad de sodio en los alimentos ha aumentado y se ingieren mayor cantidad de alimentos por día que en el pasado.
¿De dónde consumimos sodio?
La mayor parte de sodio que se consume proviene de alimentos procesados y de restaurantes; solamente una pequeña parte se emplea en la cocina o se añade en la mesa.
Incluso si una persona no padece de hipertensión, puede igualmente beneficiarse al reducir la cantidad de sodio en su dieta, ya que cuanto más baja sea la presión arterial en general, menor será el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Si los fabricantes reducen gradualmente la cantidad de sodio en alimentos procesados y preparados, las principales fuentes de sodio en el suministro de alimentos, el consumo de sodio de la población podría reducirse a niveles más seguros con pocos o ningún cambio de comportamiento individual necesario por parte de los consumidores.
La reducción gradual de sodio también permitiría una adaptación más fácil del paladar en respuesta a la reducción de sodio. El consumo de sodio a partir de alimentos procesados y de restaurantes contribuye al aumento de los índices de hipertensión, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Disminuir el consumo de sodio podría evitar miles de muertes anuales, pues cada año la hipertensión arterial causa 400.000 muertes. Otros beneficios de reducir el consumo de sodio incluyen: menor riesgo de cáncer gastroesofágico, menor masa ventricular izquierda (corazón) y conservación de la masa ósea.
Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Reglas entre el ejercicio y las calorías para bajar de peso
Los investigadores señalaron que los adolescentes que intentan perder peso no parecen comprender del todo la relación entre el ejercicio y las calorías.
El análisis de casi 44.000 adolescentes que participaron en la Encuesta de riesgo conductual juvenil de Filadelfia, EE.UU., mostró que, entre los obesos, las chicas que hacían ejercicio seguían bebiendo gaseosas, y los chicos no hacían nada de ejercicio.
Además, tres cuartas partes de los adolescentes obesos dijeron que intentaban perder peso, pero esos adolescentes también eran más propensos a fumar, posiblemente como “ayuda” para perder peso, sugirió el estudio.
La preocupación a nivel mundial
Las tasas de obesidad infantil se han triplicado en EE. UU. en las últimas tres décadas, y casi uno de cada tres niños estadounidenses tiene sobrepeso o es obeso actualmente. El nuevo estudio, que será presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association, APHA) en Washington, ilumina parte del motivo de que reducir esas tasas sea una batalla tan ardua.
Las chicas obesas que intentaban perder peso eran más propensas a participar en al menos 60 minutos de actividad física al día, pero también eran más propensas a consumir un refrescos azucarados a diario, lo que básicamente contrarresta muchos de los beneficios del ejercicio diario, señaló la autora del estudio, Clare Lenhart.
“La mayoría están interesadas en perder peso y eso es positivo, pero las gaseosas tienen suficientes calorías para contrarrestar las que gastan en la actividad física”, explicó.
Los chicos obesos que intentaban perder peso no hacían ejercicio, y pasaban más de tres horas al día jugando videojuegos, mostró el estudio.
“Si alguien es obeso e intenta perder peso, los médicos deben hacer preguntas de seguimiento para averiguar cómo lo hacen y darles sugerencias sobre cómo modificar las conductas”, señaló Lenhart.
Falta educación para lograrlo
La Dra. Yolandra Hancock, pediatra de atención primaria del Centro Médico Pediátrico Nacional en Washington, dijo que los adolescentes están motivados por el cambio, pero hay una falta de educación sobre cómo lograrlo de forma saludable.
“El estudio demuestra una clara falta de comprensión sobre cuántas calorías quema el ejercicio”, planteó. “Para quemar las calorías de un refresco azucarado, habría que correr 1,6 km, y la mayoría de adolescentes no alcanzan ese nivel de actividad física”, anotó Hancock.
“Si un adolescente intenta perder peso, es importante preguntarles cómo lo lograrán, dado que quizás hallemos que hay una falta de educación sobre las calorías que ingieren y las que gastan”, añadió. “Esto es especialmente importante para los adolescentes, ya que comienzan a tomar decisiones por sí mismos en términos de lo que comen y con qué frecuencia hacen ejercicio”.
La regla 5-2-1-0
Por lo general, Hancock enfatiza la regla del 5-2-1-0, que es fácil de entender, a los adolescentes con sobrepeso y obesos que desean y necesitan perder peso. Esto se refiere a cinco frutas y verduras al día, dos horas o menos frente a pantallas como la televisión o los videojuegos por día, una hora de actividad física al día, y cero o pocas bebidas endulzadas con azúcar al día.
Añadió que en esta regla también hay cierta flexibilidad. Por ejemplo, “si un adolescente con sobrepeso u obeso desea jugar un videojuego, puede jugar videojuegos activos, que impliquen algún ejercicio”, apuntó. “Hay una forma de alcanzar el equilibrio”.
Debido a que este estudio se presentará en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
Fuente: medlineplus[dot]com
  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en La infección del VIH es una amenaza seria para los adolescentes

El descontrol parece haberse apoderado de este verano: las noticias no alertan de una falta de control y prevención en adolescentes, que ya se ha cobrado varias vidas en lo que va del año y dejó daños difíciles de borrar.

Por eso, es importante no olvidar que, cuando los adolescentes toman ciertos riesgos, es más probable que se contragien con el VIH y que desarrollen el SIDA.

Hoy en día los adolescentes de ambos sexos confrontan un riesgo serio de infección por el VIH, que a su vez causa el SIDA. El SIDA es una enfermedad crónica y en la mayoría de los casos es mortal. A pesar de que existe un mayor entendimiento y consciencia, la infección del VIH es una amenaza seria para los adolescentes (y para todos).

 

Estos son los datos más importantes acerca del SIDA:

  • El SIDA es una enfermedad mortal.
  • Cualquiera se puede contagiar con el SIDA – muchos adolescentes (ambos, niños y niñas) han sido infestados.
  • Los condones (“preservativos”) pueden reducir el riesgo de contagiarse con el SIDA.
  • El SIDA se puede contraer después de una sola inyección con una aguja contaminada o de un solo acto sexual con una persona que tiene el VIH/SIDA.

 

El riesgo de contraer el SIDA aumenta con:

  • un número creciente de compañeros sexuales
  • el uso de drogas intravenosas
  • las relaciones anales
  • cualquier tipo de relaciones sexuales (oral, anal o vaginal) sin el uso de condones
  • el uso de bebidas alcohólicas o de drogas (el sexo es más impulsivo y hay menos posibilidad de que se use un condón si la persona está bajo la influencia del alcohol o de otras drogas)
  • los tatuajes y el agujerearse el cuerpo con agujas o instrumentos contaminados (sin esterilizar).

 

¿Qué es el SIDA?

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad crónica causada por una infección del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Hay millones de americanos infectados con el VIH. Algunos de ellos han desarrollado el SIDA, pero la mayoría no presenta aún ningún síntoma y muchos no saben que están infectados.

A pesar de los adelantos significativos en los medicamentos disponibles para el tratamiento del SIDA, no hay cura definitiva o vacunas que puedan prevenir la enfermedad. Existen nuevos tratamientos que han permitido que muchas personas con el SIDA puedan vivir por más tiempo. El VIH/SIDA se puede prevenir evitando los comportamientos que exponen al individuo a un riesgo.

 

¿Qué es el VIH?

El VIH se transmite a través del intercambio de ciertos fluídos del cuerpo, tales como la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. Para producir una infección, el virus tiene que pasar al cuerpo a través de la piel o de las membranas mucosas.

La infección del VIH se puede prevenir. El conocimiento acerca del VIH es un aspecto importante para la prevención. Los padres deben de instruir a sus hijos y cooperar con las escuelas, iglesias, grupos juveniles y profesionales de la salud para asegurarse que tanto niños como adolescentes reciban instrucción acerca del sexo y tomen cursos sobre la prevención del abuso de drogas que incluyan información acerca del VIH.

El virus (VIH) muere rápidamente una vez que está fuera del cuerpo humano. No puede transmitirse a través de contactos cotidianos o sociales cercanos. Los familiares de una persona infestada con el VIH no pueden contagiarse usando el mismo vaso que el paciente usó para beber. No se conoce de ningún caso en el que el niño infectado con VIH le haya transmitido el virus a otro niño en el curso de las actividades escolares.

 

Todos estamos expuestos

La infección del VIH ocurre en grupos de todas las edades. Un 25 porciento de los bebés que nacen de madres infectadas con el VIH desarrollan la infección del VIH. Muchos de estos niños se mueren antes de llegar al año o a los dos años de edad y, aunque algunos viven por años, su desarrollo se atrasa y contraen muchas infecciones. Las madres en estado de embarazo y que tienen VIH tienen que tener tratamiento especial para tratar de evitar el que se transmita el virus a sus fetos. Existen nuevos tratamientos para las mujeres embarazadas que pueden reducir el riesgo de transmisión del virus a menos de uno en diez niños de madres que resultan positivas con el VIH.

El abuso de las drogas y/o del alcohol y la promiscuidad sexual y/o prematura son comportamientos altamente arriesgados. Una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser un primer paso importante para ayudar a la familia a responder efectivamente a los comportamientos que implican un alto riesgo para los niños y los adolescentes.

Por eso, desde el blog de Matilde Menéndez queremos recomendarte que te cuides y cuides a los que te rodean; porque eso salva vidas.

 

 

Aunque los argentinos reconocemos a la neumonía como algo más grave que un resfrío, sólo 1 de cada 2 adultos sabe qué hacer para prevenirla. Así lo muestra una encuesta de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) sobre el impacto de esa infección que afecta los pulmones de grandes y chicos. La explicación estaría en los consultorios, según coinciden especialistas.

En los adultos, la causa más común de neumonía adquirida en la comunidad es una bacteria llamada neumococo. En el país, cada año se registran unos 120.000 casos. Subestimarla o no consultar a tiempo puede causar complicaciones en otros órganos. “La prevención no sólo ayuda a erradicar la enfermedad, sino que es la respuesta más «costo-efectiva»”, dijo el doctor Carlos Luna, jefe del Servicio de Neumonología del Hospital de Clínicas.

La encuesta, realizada por la consultora Ipsos a pedido de la AAMR, consistió en entrevistas a 1212 personas de entre 18 y 70 años en las principales ciudades del país. Los resultados, aplicables a la población general, revelan que el 90% reconoce que la neumonía es una enfermedad grave, pero que el 50% sabe cómo prevenirla. Eso incluye la vacunación.

“Es un reflejo de la realidad que vemos en el consultorio. Se reconoce que es grave, pero no se aplican las medidas preventivas, y eso no siempre es responsabilidad del paciente -aclaró el doctor Oscar Rizzo, de la AAMR-. Muchos médicos todavía son reacios a indicar la vacunación, aun cuando está muy probada su efectividad en grupos como los pacientes añosos o con enfermedades graves que aumentan la vulnerabilidad a la neumonía.”

Este año, la vacuna contra el neumococo se incorporó al calendario nacional de vacunación. Es, por lo tanto, gratuita y obligatoria para los menores de 1 año. En los adultos se aplica gratuitamente, a veces con la antigripal, en los mayores de 65; está indicada también para otros grupos de riesgo, como personas con males respiratorios y cardíacos, con inmunodeficiencias o insuficiencia renal crónica, y las embarazadas, entre otros. Los adultos necesitan un refuerzo a los 5 años. “No son recomendables más aplicaciones”, aclaró Rizzo.

Era lo esperado

“Creo que los resultados de esta encuesta -señaló Luna, que no participó de su realización- son los esperables en la población. En la práctica, fuera de los especialistas en medicina respiratoria y los infectólogos, existe un conocimiento bastante limitado de las indicaciones específicas de la vacunación antigripal y antineumocócica.”

Otros dos trabajos originales que el experto y su equipo del Clínicas presentarán esta semana en el 39º Congreso de la AAMR revisaron el alcance del uso de ambas vacunas. En uno, el equipo repitió una encuesta de hace 10 años para comparar los resultados. Hace una década, apenas 40% de las personas que debían vacunarse contra la gripe sabía que debía hacerlo. Lo mismo ocurría con el 11,8% de los que debían vacunarse contra la neumonía. Hoy, la situación mejoró, pero no lo suficiente: el 63% recibe la antigripal y el 20,7%, la vacuna antineumocócica.

“Si la mayoría de pacientes con indicación de aplicarse las vacunas no lo hace es porque nadie se lo indicó”, dijo Luna.

En el segundo estudio, sobre 1500 pacientes de hospitales del país, los resultados preliminares señalan que de los grupos más vulnerables, el de las personas con enfermedades pulmonares, como la EPOC, es el que mayor porcentaje de vacunados tiene. “En el resto, los porcentajes son muy bajos, especialmente entre los pacientes cardíacos”, adelantó el experto.

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Tres millones de personas mueren al año por malos hábitos alimentarios

El mundo está pagando un precio muy alto por el fracaso de las políticas alimentarias. Frente al enfoque clásico que sitúa la desnutrición como la consecuencia más grave, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pone ahora el acento en el sobrepeso y la obesidad. Alrededor de 1.300 millones de personas padecen estos problemas en todo el mundo y más de tres millones acaban muriendo cada año, según un informe de Naciones Unidas sobre alimentación que se presenta mañana en Ginebra. Las cifras equiparan la importancia de los malos hábitos alimentarios con la del hambre, una aproximación bastante novedosa en el análisis de los desequilibrios alimentarios.

 

“El sistema es una receta para vidas poco sanas”, concluye el documento, que culpa por igual a la industria alimentaria y a los Gobiernos de estos excesos. A las empresas les reprocha que hayan reorientado su valor añadido hacia la creación de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar. De esta forma, han quebrado la base tradicional de la alimentación local, lo que, a menudo, impide garantizar salarios dignos a los agricultores.

 

Para los Gobiernos, las quejas son aún mayores: “Los Estados están desatendiendo la responsabilidad que tienen de garantizar el derecho a una alimentación adecuada en el marco de las leyes internacionales de derechos humanos”. En concreto, el informe considera negativas las subvenciones agrícolas sobre determinadas materias primas (por ejemplo, el maíz y la soja) que sirven como base para esos alimentos poco saludables y deplora la falta de límites al mercado publicitario, que hace muy atractivas estas dietas para los niños.

 

El análisis viene precedido de un rosario de cifras que contextualizan el problema. Tras constatar que una de cada siete personas pasa hambre en el mundo, el autor —relator especial de la ONU para la alimentación, Olivier de Schutter— añade que, pese a todo, el 65% de la población vive hoy en países donde la obesidad “mata a más personas que la falta de peso”. Porque las consecuencias derivadas de esta alimentación deficiente han dejado de ser un problema exclusivo de los países ricos para extenderse con rapidez a los países en vías de desarrollo.

 

Un planeta de famélicos y obesos

Para alertar sobre la importancia de este fenómeno, el relator apela a la perspectiva económica: un aumento del 10% en las enfermedades ligadas a las dietas poco saludables detraen un 0,5% del producto interior bruto (PIB) mundial, especialmente por los mayores costes exigidos a los sistemas sanitarios.

 

El informe analiza con una perspectiva muy crítica lo que en las últimas décadas se ha considerado un éxito de las políticas agrarias. La producción ha aumentado mucho en los últimos años y eso ha permitido que la población de países en vías de desarrollo eleve la cantidad de calorías que ingiere al día. Pero ese aporte energético ha procedido sobre todo de nutrientes como la carne, el azúcar y el aceite en lugar de provenir de otras sustancias más aconsejables como las legumbres, la fruta y las verduras. Y esto ha dilapidado algunos sistemas de producción local que no han podido competir con los enormes subsidios que reciben las materias primas menos saludables.

 

Expuesto el problema, el autor se lanza a proponer varias soluciones, aunque es consciente de que harán falta muchos esfuerzos para que Gobiernos y grandes empresas sitúen esas recomendaciones entre sus prioridades. En primer lugar, De Schutter considera “mal orientadas” las subvenciones agrícolas porque incentivan dietas ricas en alimentos muy elaborados.

 

Además, subraya la importancia de adaptar a las legislaciones nacionales las recomendaciones sobre la comercialización de leches que sustituyen a la materna, de forma que quede clara la ventaja de la lactancia natural. Eso implica que las empresas “se abstengan de promocionar esas leches de sustitución”.

 

También anima el texto a ser más beligerantes con la exposición de los niños a la publicidad sobre refrescos y bebidas azucaradas. Más allá de incidir en los anuncios, la ONU apuesta por gravar su consumo y utilizar los recursos que se obtengan para promover el acceso a frutas y verduras y concientizar sobre los beneficios de consumirlas.

 

En el ámbito de la producción, las recomendaciones se centran en mejorar el apoyo a los agricultores a través de incentivos fiscales y “asegurar una infraestructura adecuada que conecte a los productores locales con los consumidores urbanos”. En ese terreno, el documento insta a las compañías a garantizar “que los trabajadores reciben salarios dignos y que los productores perciben precios justos por sus productos”. De esa forma se preservan las cadenas alimentarias locales.

 

Con las conclusiones de este trabajo, el relator especial para la alimentación pretende dirigirse, entre otras, a las autoridades europeas para que las tengan en cuenta en la próxima reforma de la política agraria común. De Schutter valora los cambios de este proyecto, pero lamenta que aún no recoja la perspectiva de las disfunciones alimentarias.

 

Fuente: El País

Hay dos tipos de fibras. Uno de ellos ayuda a bajar de peso y funciona como una “banda gástrica” natural. ¿Qué alimentos lo contienen?
Uno de los tipos de fibras puede reducir el apetito hasta en un 60% y facilitar, así, el descenso de peso. A esa conclusión llegó un estudio de la Universidad de Wageningen realizado entre 89.432 europeos, de entre 20 y 78 años, libres de enfermedades (sin cáncer, diabetes ni enfermedades cardiovasculares). Los resultados fueron publicados en junio por la revista Obesity Reviews.
No todas las fibras tienen el mismo efecto. Según la investigación, las que más reducen el apetito (en un 60%) son las de tipo soluble. Absorben grandes cantidades de agua, lo que hace que al consumirlas se aumente la distensión del estómago y tengamos mayor sensación de plenitud.
¿Dónde encontramos a las fibras solubles? En el salvado de avena, la cebada, las nueces, las semillas, los frijoles y las lentejas. También en algunas frutas, como las naranjas y las manzanas, y en hortalizas como las arvejas y las zanahorias.
Por otro lado están las fibras insolubles, que también logran una reducción del apetito, pero muy inferior: solo alcanzan el 14%. Se encuentra en alimentos como el salvado de trigo, las verduras y los granos integrales.
“Todos los vegetales tienen tanto fibras solubles como insolubles, pero en cada uno de ellos predomina más un tipo que el otro”, aclara el doctor Carlos Sabagh, médico especialista en nutrición y director médico de Grandiet y Pesosalud.
Más fibra, más salud
“Los países con dieta mediterránea, como España, Italia, Francia y Grecia, son los que tienen un mayor consumo de fibras. Por el contrario, en otros lugares de occidente se sufre un fuerte déficit y nuestro país no es ajeno a esta situación”, alerta Sabagh.
La meta es, entonces, incluir más fibras en la dieta. La nutricionista Viviana Viviant sugiere incorporar cinco porciones por día: un plato abundante de verduras en el almuerzo (crudas), otro en la cena (cocidas) y al menos tres frutas que sean, en lo posible, diferentes.
Otra clave es cambiar lo blanco por lo negro. “Es conveniente empezar a elegir los cereales y derivados (copos para desayuno, arroz, fideos, pan) integrales. Se puede incluir una taza tamaño té de arroz cocido, un plato chico de fideos, dos o tres rebanadas de pan por día y una taza tamaño té de alguna legumbre (lenteja, arveja, soja)”, detalla Viviant.
De forma opcional, se puede agregar a cualquier preparación: salvado de avena o trigo (dos cucharadas soperas al ras), frutas secas (dos nueces u ocho almendras) y semillas mixtas molidas (dos cucharadas tamaño postre).
“Cuando la persona no está habituada al consumo de fibra, hay que incorporarla en forma paulatina para no presentar molestias gastrointestinales. Siempre acompañar con la ingesta de líquidos para que puedan llevar a cabo su función”, agrega la nutricionista.
Fuente: entremujeres[dot]com

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