Matilde Menéndez

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  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Tres millones de personas mueren al año por malos hábitos alimentarios

El mundo está pagando un precio muy alto por el fracaso de las políticas alimentarias. Frente al enfoque clásico que sitúa la desnutrición como la consecuencia más grave, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pone ahora el acento en el sobrepeso y la obesidad. Alrededor de 1.300 millones de personas padecen estos problemas en todo el mundo y más de tres millones acaban muriendo cada año, según un informe de Naciones Unidas sobre alimentación que se presenta mañana en Ginebra. Las cifras equiparan la importancia de los malos hábitos alimentarios con la del hambre, una aproximación bastante novedosa en el análisis de los desequilibrios alimentarios.

 

“El sistema es una receta para vidas poco sanas”, concluye el documento, que culpa por igual a la industria alimentaria y a los Gobiernos de estos excesos. A las empresas les reprocha que hayan reorientado su valor añadido hacia la creación de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar. De esta forma, han quebrado la base tradicional de la alimentación local, lo que, a menudo, impide garantizar salarios dignos a los agricultores.

 

Para los Gobiernos, las quejas son aún mayores: “Los Estados están desatendiendo la responsabilidad que tienen de garantizar el derecho a una alimentación adecuada en el marco de las leyes internacionales de derechos humanos”. En concreto, el informe considera negativas las subvenciones agrícolas sobre determinadas materias primas (por ejemplo, el maíz y la soja) que sirven como base para esos alimentos poco saludables y deplora la falta de límites al mercado publicitario, que hace muy atractivas estas dietas para los niños.

 

El análisis viene precedido de un rosario de cifras que contextualizan el problema. Tras constatar que una de cada siete personas pasa hambre en el mundo, el autor —relator especial de la ONU para la alimentación, Olivier de Schutter— añade que, pese a todo, el 65% de la población vive hoy en países donde la obesidad “mata a más personas que la falta de peso”. Porque las consecuencias derivadas de esta alimentación deficiente han dejado de ser un problema exclusivo de los países ricos para extenderse con rapidez a los países en vías de desarrollo.

 

Un planeta de famélicos y obesos

Para alertar sobre la importancia de este fenómeno, el relator apela a la perspectiva económica: un aumento del 10% en las enfermedades ligadas a las dietas poco saludables detraen un 0,5% del producto interior bruto (PIB) mundial, especialmente por los mayores costes exigidos a los sistemas sanitarios.

 

El informe analiza con una perspectiva muy crítica lo que en las últimas décadas se ha considerado un éxito de las políticas agrarias. La producción ha aumentado mucho en los últimos años y eso ha permitido que la población de países en vías de desarrollo eleve la cantidad de calorías que ingiere al día. Pero ese aporte energético ha procedido sobre todo de nutrientes como la carne, el azúcar y el aceite en lugar de provenir de otras sustancias más aconsejables como las legumbres, la fruta y las verduras. Y esto ha dilapidado algunos sistemas de producción local que no han podido competir con los enormes subsidios que reciben las materias primas menos saludables.

 

Expuesto el problema, el autor se lanza a proponer varias soluciones, aunque es consciente de que harán falta muchos esfuerzos para que Gobiernos y grandes empresas sitúen esas recomendaciones entre sus prioridades. En primer lugar, De Schutter considera “mal orientadas” las subvenciones agrícolas porque incentivan dietas ricas en alimentos muy elaborados.

 

Además, subraya la importancia de adaptar a las legislaciones nacionales las recomendaciones sobre la comercialización de leches que sustituyen a la materna, de forma que quede clara la ventaja de la lactancia natural. Eso implica que las empresas “se abstengan de promocionar esas leches de sustitución”.

 

También anima el texto a ser más beligerantes con la exposición de los niños a la publicidad sobre refrescos y bebidas azucaradas. Más allá de incidir en los anuncios, la ONU apuesta por gravar su consumo y utilizar los recursos que se obtengan para promover el acceso a frutas y verduras y concientizar sobre los beneficios de consumirlas.

 

En el ámbito de la producción, las recomendaciones se centran en mejorar el apoyo a los agricultores a través de incentivos fiscales y “asegurar una infraestructura adecuada que conecte a los productores locales con los consumidores urbanos”. En ese terreno, el documento insta a las compañías a garantizar “que los trabajadores reciben salarios dignos y que los productores perciben precios justos por sus productos”. De esa forma se preservan las cadenas alimentarias locales.

 

Con las conclusiones de este trabajo, el relator especial para la alimentación pretende dirigirse, entre otras, a las autoridades europeas para que las tengan en cuenta en la próxima reforma de la política agraria común. De Schutter valora los cambios de este proyecto, pero lamenta que aún no recoja la perspectiva de las disfunciones alimentarias.

 

Fuente: El País

  • In: alimentación | prevención
  • Comentarios desactivados en En la dieta hay un exceso de calorías de “mala calidad”
Un estudio de cientos de alimentos que integran la dieta de los argentinos ayuda a explicar por qué 3 de cada 10 chicos y 1 de cada 2 adultos argentinos padecen sobrepeso u obesidad.
Según el estudio de los licenciados Sergio Britos, Agustina Saraví y Nuria Chichizola, ingerimos más del doble de lo recomendado de calorías de baja calidad nutricional (que llaman “dispensables”), como azúcares agregados y grasas saturadas.
Se considera que una dieta saludable no debería incluir más de entre 10 y 17%; es decir que de 2000 calorías diarias, alrededor de 340 podrían ser dispensables. Sin embargo, el detallado análisis de cinco estudios locales (entre ellos, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, y otro realizado este año en más de 700 escolares bonaerenses) arroja una cifra que oscila entre el 35 y el 40%.
Calorías evitables
“El concepto de «calorías dispensables», introducido en las guías norteamericanas de nutrición en 2005, alude al exceso de calorías de un alimento comparado con un producto equivalente, de su mismo grupo, pero de alta densidad de nutrientes -explica Britos-. Sabemos que las gaseosas, los dulces y el azúcar tienen calorías no nutritivas, pero también las aportan alimentos muy característicos de nuestros patrones de consumo, como la factura y los cortes de carne con mucha grasa. Por ejemplo, los bizcochitos de grasa, cada 100 g tienen 50 calorías no nutritivas. Un vaso de gaseosa no light tiene 80, más del 20% de la recomendación. En un helado de crema de 100 g, que tiene 305 calorías, 160 son dispensables. Y en la porción habitual de 200 g de carne no magra, hay 100.”
Para llegar a esta conclusión, los investigadores del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía y de la Escuela de Nutrición, ambos de la UBA, y de la Carrera de Nutrición de la Universidad de Belgrano debieron trazar el perfil nutricional de más de 400 alimentos.
“Una de las cosas que nos llamaron la atención es que estas calorías de baja calidad no provienen solamente de las gaseosas o los jugos azucarados, sino también de alimentos como la carne que nos gusta a los argentinos, el yogur saborizado y el queso con mucha grasa.”
Al contrario de lo que frecuentemente se piensa, estas calorías dispensables deberían ocupar el mismo espacio en todas las edades. “Los más chicos (menores de dos o tres años) y las mujeres embarazadas o por embarazarse son los grupos más vulnerables por sus requerimientos nutricionales -explica Britos-. En esas edades es aún más crítica la concentración de nutrientes en relación con la calidad total de calorías de la dieta. Por ejemplo, para los chicos de más de dos años, toda la grasa de la leche es dispensable.”
Según los investigadores, las encuestas analizadas muestran que los nutrientes que claramente deberían limitarse son las grasas saturadas, el sodio y los azúcares agregados. Por el contrario, los que aparecen como deficitarios son el calcio, el hierro y las vitaminas A y C.
“Este trabajo es el primero en la Argentina que cuantifica y caracteriza el aporte de calorías dispensables -dice Britos-. Las categorías de mayor aporte son los azúcares y dulces, y en segundo lugar se ubican bebidas y panificados. Luego vienen las carnes y los lácteos con alto contenido de grasa, y en último lugar, las pastas rellenas.”
Dieta saludable
Aunque aclaran que no se trata de alarmar, sino de ofrecer un marco de referencia para tomar decisiones informadas, los investigadores destacan que, dado que en los últimos años se multiplicó la oferta de alimentos de diversos tipos, es importante diferenciar cuáles tienen nutrientes esenciales y cuáles, componentes que deberíamos limitar.
“La base de una dieta saludable no incluye calorías dispensables -concluye Britos-. Por eso quisimos hacer este aporte, inspirado en los conceptos que dieron origen a la iniciativa Nutrición 10, Hambre 0, en el marco del actual proceso de revisión de las guías alimentarias locales. Sería fundamental fijar como objetivo una disminución de este tipo de calorías a la mitad, haciendo foco en mensajes de moderación en el consumo de bebidas e infusiones azucaradas, en particular en niños. También habría que enfatizar el consumo de las variedades de alimentos de mejor calidad nutricional: leche y yogures no enteros, cortes de carnes magras, panificados con menos del 13% de grasas, preferencia por pastas en sus formas simples, y abundante cantidad de frutas y verduras de todo tipo y color. En cuanto a los aceites, sería bueno ir incorporando algo de los de oliva o canola, además del de girasol, típico de la mesa argentina.”
Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar
  • In: prevención
  • Comentarios desactivados en Recomendaciones para evitar contagios con alimentos
Para este verano, desde el blog de Matilde Menéndez les brindamos algunas recomendaciones útiles que te permitirán evitar algunos de los trastornos que diariamente afectan a muchas personas.
Durante los días de altas temperaturas, los alimentos no deben permanecer fuera de la heladera por más de una hora antes de ser consumidos, recalentados, refrigerados o colocados en el freezer. Desechá sobrantes de comida que hayan estado sin refrigeración por un tiempo mayor al mencionado.
Contaminación bacteriana
Evitá cortar la cadena de frío, dado que en verano los alimentos son más susceptibles a la contaminación bacteriana, tanto para días de campo, playa o para cualquier otro lugar al aire libre.
Transportá los alimentos de manera que se encuentren refrigerados y protegidos del sol (por ejemplo, en heladerita). Si esto no es posible, elegí alimentos que soporten mejor las condiciones de temperatura ambiente (enlatados, frutas o desecados). Usá agua segura para lavar tus manos y los utensilios empleados, y para preparar mamaderas, jugos y hielo.
Temperaturas adecuadas
Al realizar las compras, comenzá por los productos que no necesiten refrigeración y dejá para el final los perecederos como carnes, aves y pescados, lácteos y productos congelados. Confirmá que los productos congelados se conserven (ver termómetro de la heladera) a la temperatura indicada en el envase.
Si solicitás el envío de mercadería a tu domicilio, asegurate de que estos productos hayan permanecido el menor tiempo posible a temperatura ambiente. No aceptes pedidos que hayan demorado más de una hora. Al recibirlos, colocalos inmediatamente en el refrigerador o el freezer.
Los productos como carnes, aves y pescados deben guardarse en bolsas y separadores del resto de los alimentos. Así evitarás que los jugos de esos productos contaminen otros alimentos.
Conservá los huevos en su envase original y refrigerado. No compres aquellos que tengan la cáscara sucia o rota. Lavalos bien en el momento de cocinarlos. Evitá las comidas, salsas o postres preparados con huevos crudos.
Lavar frutas y verduras
Las frutas y verduras frescas deben lavarse cuidadosamente antes de ser consumidas para evitar la contaminación con microbios y la presencia de productos químicos (pesticidas y fertilizantes). No vuelvas a congelar un alimento que ya fue descongelado, pues dicho proceso favorece a la contaminación con microorganismos y su posterior proliferación.
Realizá el descongelado en la heladera, nunca a temperatura ambiente, acercando el producto a una fuente de calor o colocándolo bajo una canilla. Cociná completamente los alimentos antes de consumirlos. Carnes y pollos no deben estar rosados en su interior.
Precaución con los mariscos
Si consumís mariscos obtenidos por mano propia o por terceros, asegurate de que no sea tiempo de veda por marea roja. Preferí los moluscos que se adquieren en lugares habilitados por la autoridad sanitaria local.
Fuera de tu hogar no consumas jugos o bebidas que no se encuentren en sus envases originales, ni helados de procedencia desconocida.
¡Y a disfrutar del verano!
Fuente: Prensa Libre
  • In: prevención
  • Comentarios desactivados en Cuidado con los alimentos en verano
Es muy común cuando comienza la temporada de verano nos enfermemos del estómago porque algo nos cayó mal. Una de las causas de este hecho es que producto del calor se desarrollen con más facilidad algunos microorganismos en nuestras comidas.
Esto nos provoca diarrea, vómitos, dolor de cabeza y fiebre entre otros síntomas. Lo más difícil es identificar qué tipo de microorganismo nos atacó, pero lo más sencillo es prevenir estas enfermedades producidas por los alimentos, a través de modos básicos de higiene, conservación y limpieza de los alimentos que consumimos diariamente.
Enfermedades transmitidas por los alimentos
Para entender un poco mejor el concepto de enfermedades producidas por los alimentos podemos definirlas como aquellas que se originan por la ingestión de alimentos infectados con agentes contaminantes en cantidades suficientes para afectar la salud del consumidor.
Sean sólidos naturales, preparados, o bebidas simples como el agua. Los alimentos pueden originar dolencias provocadas por patógenos, tales como bacterias, virus, hongos, parásitos o componentes químicos, que se encuentran en su interior.
La mayoría de las infecciones transmitidas por los alimentos comúnmente reconocidas son las que son ocasionadas por las bacterias Salmonella y la E. Coli.
Salmonella es también una bacteria que está propagada en los intestinos de las aves, reptiles y mamíferos. La enfermedad llamada Salmonelosis produce fiebre, diarrea y calambres abdominales. En las personas de mayor edad, con bajas defensas, los niños y embarazadas puede invadir la corriente sanguínea y ocasionar infecciones que ponen en peligro la vida. Su transmisión es por la ingestión de carnes mal cocidas o verduras regadas y contaminadas con aguas sucias.
Echerichia coli es un patógeno bacteriano que tiene un reservorio en el ganado vacuno y otros animales similares. Su transmisión es por el consumo de alimentos o agua que ha sido contaminada con heces de vaca. Produce a menudo una diarrea aguda y sanguinolenta y calambres abdominales dolorosos, sin mucha fiebre. En 3% a 5% de los casos, puede ocurrir una complicación llamada síndrome urémico hemolítico (SUH) varias semanas después de los síntomas iniciales. Esta complicación aguda incluye anemia temporal, abundante sangrado y falla renal.
Principales causas de las enfermedades producidas por los alimentos
La Organización mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las principales causas de las enfermedades por transmisión alimentaria son:
  • Refrigeración inadecuada (mayor de 5º C), conservación de alimentos en recipientes muy grandes o alimentos dejados a temperatura ambiente.
  • Intervalo de varias horas entre preparación y consumo de los alimentos.
  • Cocción insuficiente, es decir, servir alimentos semi-crudos.
  • Conservación en caliente a temperatura inadecuada menor de 60º C.
  • Manipulación de alimentos por personas infectadas.
  • Uso de alimentos crudos contaminados.
  • Contaminación cruzada (alimento crudo – alimento cocido).
  • Falta de limpieza del equipo y utensilios de cocina.
  • Frutas y verduras regadas con aguas contaminadas por estiércol de animales o alcantarillado humano.
  • Consumo de alimentos crudos de origen animal son los que tienen más probabilidad de estar contaminados (Carnes de vacuno, pollo, huevos, mariscos y leches no pasteurizadas).
¿Quiénes son los más afectados?
En cuanto a la población de riesgo, cabe destacar que los viajeros a destinos tropicales son uno de los grupos más vulnerables. En concreto, los expertos destacan que un 40 por ciento de las personas que viajan cada año a destinos exóticos sufren la llamada ‘diarrea del viajero’.
También los niños, sobre todo los lactantes (menores de un año), son otro grupo especialmente afectado por las diarreas, ya que se estima que cada año se producen alrededor de 500.000 episodios de diarrea en niños y lactantes, el 40 por ciento de ellos en verano.

Asimismo, los expertos destacan también el riesgo que tienen los ancianos, ya que, al igual que ocurre con los menores, sus mecanismos de defensa son más débiles. Además, en el caso de las personas mayores hay que tener un especial cuidado ya que como no tienen sensación de sed, resulta más difícil detectar una posible deshidratación.

Prevención
Existen muchas formas de reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos como:´
1. Higiene personal: Las manos son el principal punto de contacto entre el alimento y el ser humano, por ello un buen lavado de manos es la forma más efectiva de prevenir una enfermedad producida por los alimentos.
2. Higiene de los alimentos: Se refiere a la limpieza de estos en todas las etapas por las cuales pasa antes de llegar al consumidor, es decir, al comprar, preparar, almacenar y consumir los alimentos.
a) Compra:
  • Seleccionar las frutas y verduras que están frescas y limpias.
  • Las carnes y pescados deben tener consistencia firme y olor agradable.
  • Los productos envasados deben tener fecha de elaboración y vencimiento vigente.
  • Las conservas deben estar en buen estado, sin golpes, hinchadas, hundidas u oxidadas. Los alimentos sean de locales autorizados.
b) Preparación:
  • El lugar de preparación de los alimentos debe estar limpio y los utensilios de cocina también.
  • No utilizar el mismo utensilio de cocina para alimentos crudos y cocidos sin lavarlos antes.
  • Utilizar un termómetro para medir la temperatura interna de la carne es una buena forma de asegurarse de que está suficientemente cocinada para matar las bacterias.
  • Lavar y desinfectar los alimentos que se consumen crudos ( ejemplo: Lechuga)
c) Almacenamiento:
  • Los alimentos no perecederos se deben guardar en envases con tapa en estantes alejadas del suelo, en un lugar fresco, seco, bien ventilado, limpio y libre de insectos y roedores.
  • Los alimentos frescos se deben guardar en el refrigerador (0º – 5ºC) y los alimentos congelados en el freezer (- 18ºC).
d) Consumo:
  • Al consumir los alimentos la persona debe tener las manos y la ropa limpia.
  • La mesa, los platos y los utensilios donde se va a comer deben estar limpios.
  • Rechazar los alimentos que presenten alguna señal de descomposición.
Si presentás alguna enfermedad diarreica de más de tres días y síntomas asociados como fiebre elevada, sangre en las deposiciones, vómitos prolongados, disminución en la orina, boca seca y mareos, consultá al médico para aliviar los síntomas y consultá a tu nutricionista para que le indique una dieta adecuada para estos casos.
Fuente:alimentación-sana[dot]com[dot]ar

Escherichia coli, también conocida por su abrebiación E. coli, es el nombre de un tipo de bacteria que vive en el intestino. La mayoría de las E. coli son inofensivas. Sin embargo, algunos tipos pueden producir enfermedades y causar diarrea.

Un tipo de esa bacteria causa la diarrea del viajero. El peor tipo de E. coli causa una diarrea hemorrágica y a veces puede causar insuficiencia renal y hasta la muerte. Estos problemas tienen más probabilidades de ocurrir en niños y en adultos con sistemas inmunológicos debilitados.

Se pueden adquirir infecciones por E. coli al consumir alimentos que contienen la bacteria. Para ayudar a evitar la intoxicación por alimentos y prevenir infecciones, es fundamental manipular la comida con seguridad. Para eso, es importante:

  • Cocinar bien las carnes
  • Lavar las frutas y verduras antes de comerlas o cocinarlas
  • Evitar la leche y los jugos sin pasteurizar

También se puede adquirir la infección al tragar agua en una pileta contaminada con desechos humanos.

La mayoría de los casos de infección por E. coli mejoran espontáneamente en 5 a 10 días. El uso de antibióticos es poco eficaz y casi no se prescribe. Para la diarrea los especialistas sugieren el consumo de abundante líquido y evitar la deshidratación. Cuando una persona presenta diarrea no debe ir a trabajar o asistir a lugares públicos para evitar el contagio masivo.

Fuente: Wikipedia y Medline Plus

Foto: Mi Bahia


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