Matilde Menéndez

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La diabetes es una enfermedad que ya se ha convertido en epidemia a nivel mundial. Por eso, en el día mundial de la diabetes te explicamos las recomendaciones de la Federación Argentina de Diabetes para los diabéticos, en cuanto a la alimentación.
El “ajuste” que tiene que hacer una persona con diabetes es adaptar la alimentación, el ejercicio y el tratamiento (insulina o pastillas con prescripción y aval médico) para evitar los cambios bruscos de azúcar en sangre, ya que tener diabetes significa que el organismo no puede controlar la glucemia en forma automática. La persona con diabetes debe “pensar” lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina.
Una persona con diabetes debería poder comer lo mismo que una persona sin diabetes de la misma altura, igual desgaste físico y que esté pasando el mismo momento biológico: adolescencia, embarazo, edad activa, vejez. Y entonces ¿cuál es el problema? Sucede que a partir de tener una enfermedad nos ponemos a pensar por primera vez en la salud y en qué debemos comer para conservarla.
En verdad, todas las indicaciones de qué y cómo comer son recomendables para toda persona, tenga o no diabetes. Es decir que la propuesta es, de a poco, mejorar los hábitos de toda la familia.
Pequeños ajustes
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes explica que los ajustes en la alimentación que tienen que ver directamente con ayudar en controlar la glucemia son:
a) eliminar el azúcar de absorción rápida:
  • en los líquidos de consumo habitual. Infusiones amargas o con cualquier edulcorante; reemplazar jugos de fruta naturales y comerciales por jugos dietéticos (valor energético: 5 calorías % o menos); gaseosas comunes  por diet o light; amargos y termas por variedades light; gelatina dietética.
  • dulces, miel, caramelos y pastillas. Por suerte existen mermeladas bajas calorías o sin agregado de azúcar, golosinas sin azúcar, yogures y postres dietéticos.

 

b) fraccionar: distribuir la alimentación en un mínimo de 4 a 6 comidas diarias. Esta forma de comer menos cantidad más veces en el día no sólo distribuye mejor los hidratos de carbono y evita los grandes picos de azúcar sino que mejora el metabolismo y ayuda a adelgazar.
c) incorporar más alimentos con fibra: verduras / legumbres / frutas; que enlentecen la digestión y la absorción del almidón y los azucares. Este principio es muy importante ya que los alimentos con almidón deben constituir la base de una alimentación sana, por lo tanto estarán presentes en todos los menúes pero combinados con alimentos que “retrasen” su paso a la sangre.
Para entender este concepto, pensemos en los distintos tiempos de digestión y absorción de las siguientes ingestas:
  • un vaso de jugo de frutas natural / una fruta fresca con todo su ollejo o con piel.
  • un plato de polenta con aceite y queso / una ensalada multicolor + un plato de polenta con salsa y carne picada.
  • un plato de arroz con huevo / un guiso de arroz con pollo, verduras y arvejas.

 

¿Alimentos prohibidos?
La diabetes no es una enfermedad del aparato digestivo, por lo tanto no se necesita comer todo hervido, sin salsas ni condimentos, ni frituras, como algunas personas suponen. Por eso, para una persona con diabetes no existen alimentos prohibidos.
La diabetes no significa intolerancia digestiva ni alergia, sino una incapacidad de adaptar la secreción de insulina a una llegada brusca de glucosa a la sangre.
Una persona, además de su diabetes puede tener úlcera de estómago, hipertensión, enfermedad celíaca, colesterol alto, divertículos intestinales, colon irritable, por ejemplo. Por eso las indicaciones generales valen para todos aquellos que no tengan que resolver algún otro trastorno en el que la alimentación debe ser adaptada especialmente. De allí la importancia de la consulta con un nutricionista.
El plan de alimentación es individual, ya que las calorías que necesita una persona con diabetes adelgazada que debe recuperar peso perdido o que realiza un gran desgaste físico son muy diferentes a la persona con diabetes que está con sobrepeso y debe adelgazar como parte esencial del tratamiento.
El alcohol y la diabetes
El alcohol tiende a disminuir la glucemia; y esto es importante tenerlo en cuenta y tener la precaución de no ingerir bebidas alcohólicas sin ingerir alimentos ya que puede ser causa de hipoglucemia.
El alcohol aporta muchas calorías (7 calorías cada gramo) lo que obliga a controlar su ingesta si se comenzó un plan de adelgazamiento.
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes para la persona con diabetes es igual que para la que no tiene diabetes: consumo moderado. Por su puesto, deben evitarse las bebidas alcohólicas que contienen azúcar como los licores.
La sal y la diabetes
No tienen ninguna relación directa que los alimentos tengan o no sal con los niveles de glucemia.
El problema es que prácticamente la mitad de las personas con diabetes tienen hipertensión arterial o la desarrollan a lo largo de su vida.
La recomendación es la que hacemos a la población general: conviene evitar en la rutina alimentos “hipersalados” (embutidos, snacks, comidas rápidas); se desaconsejan en la rutina no sólo por el gran contenido de sal sino que, además son hipergrasos, con muchas calorías y sin aporte de fibra.
El azúcar y las grasas
El azúcar en la alimentación representa “calorías vacías”, esto significa que aporta energía sin ningún principio nutritivo. Está comprobada su acción provocadora de caries dental, es un hidrato de carbono de absorción rápida y no tiene saciedad.
Puede suspenderse de la alimentación sin riesgos y con probados beneficios para cualquier miembro de la familia, no sólo la persona con diabetes o la que debe adelgazar. Todas las frutas y verduras nos aportan azucares naturales junto con vitaminas, minerales y fibra.
En una alimentación saludable debiera disminuirse la ingesta de grasas de origen animal (cortes grasos de carne, piel del pollo, quesos comunes, manteca), ya que es de tipo saturada y aumenta el colesterol malo. Por lo tanto la relación no es con la diabetes sino con la persona que tiene diabetes y quiere cuidar su salud.
En la actualidad, otra fuente de grasa “mala” para la salud es la que se usa en la industria alimentaria (margarinas, repostería, snacks) como “aceites vegetales hidro-genados”, ya que al endurecerlos, se comportan en el organismo igual que una grasa saturada.
Existen grasas “buenas”, que son todas las del origen vegetal (aceites en general, mayonesa, aceitunas, palta, nueces, maníes), y pescados grasos de agua fría (atún, salmón, sardina, caballa, arenque).
Los argentinos, por nuestros hábitos culturales, consumimos muchísima carne con lo que sobrepasamos con creces el requerimiento para un adulto sano. Deberíamos, de a poco, cambiar nuestros menúes habituales por platos de pastas, arroz, legumbres y verduras, en los que la carne esté presente como un “condimento” o un elemento más.
¿Qué comemos?       
Parece claro que hay que comer de todo, pero es fundamental medirnos en la cantidad. La Pirámide de Alimentación Correcta aconseja una alimentación basada en los cereales y derivados así como a las hortalizas con almidón. En los diabéticos, debe respetarse la misma pirámide, incorporando gran cantidad de alimentos con fibra que retarden la absorción: verduras y legumbres.
Los cereales y derivados son alimentos baratos y sanos. Aportan calorías sin grasa “mala”, junto a una pequeña cantidad de proteínas que, combinada con las legum-bres, tambien baratas, se complementan y adquieren buen valor biológico.
En la diabetes el desafío es lograr incorporar a los alimentos con almidón en todas las comidas, pero en una cantidad moderada y acompañados de otros alimentos que hagan más difícil la digestión.
La fibra sólo la aportan los alimentos de origen vegetal, y es la encargada de regularizar la función intestinal. En la actualidad hemos aprendido que en las legumbres, las frutas, la mayoría de las hortalizas y en pocos cereales (avena, cebada) existe un tipo de fibra especial que “atrapa” al colesterol y al almidón retrasando mucho el tiempo de digestión y absorción.
Fuente: Federación Argentina de Diabetes
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  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Reglas entre el ejercicio y las calorías para bajar de peso
Los investigadores señalaron que los adolescentes que intentan perder peso no parecen comprender del todo la relación entre el ejercicio y las calorías.
El análisis de casi 44.000 adolescentes que participaron en la Encuesta de riesgo conductual juvenil de Filadelfia, EE.UU., mostró que, entre los obesos, las chicas que hacían ejercicio seguían bebiendo gaseosas, y los chicos no hacían nada de ejercicio.
Además, tres cuartas partes de los adolescentes obesos dijeron que intentaban perder peso, pero esos adolescentes también eran más propensos a fumar, posiblemente como “ayuda” para perder peso, sugirió el estudio.
La preocupación a nivel mundial
Las tasas de obesidad infantil se han triplicado en EE. UU. en las últimas tres décadas, y casi uno de cada tres niños estadounidenses tiene sobrepeso o es obeso actualmente. El nuevo estudio, que será presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association, APHA) en Washington, ilumina parte del motivo de que reducir esas tasas sea una batalla tan ardua.
Las chicas obesas que intentaban perder peso eran más propensas a participar en al menos 60 minutos de actividad física al día, pero también eran más propensas a consumir un refrescos azucarados a diario, lo que básicamente contrarresta muchos de los beneficios del ejercicio diario, señaló la autora del estudio, Clare Lenhart.
“La mayoría están interesadas en perder peso y eso es positivo, pero las gaseosas tienen suficientes calorías para contrarrestar las que gastan en la actividad física”, explicó.
Los chicos obesos que intentaban perder peso no hacían ejercicio, y pasaban más de tres horas al día jugando videojuegos, mostró el estudio.
“Si alguien es obeso e intenta perder peso, los médicos deben hacer preguntas de seguimiento para averiguar cómo lo hacen y darles sugerencias sobre cómo modificar las conductas”, señaló Lenhart.
Falta educación para lograrlo
La Dra. Yolandra Hancock, pediatra de atención primaria del Centro Médico Pediátrico Nacional en Washington, dijo que los adolescentes están motivados por el cambio, pero hay una falta de educación sobre cómo lograrlo de forma saludable.
“El estudio demuestra una clara falta de comprensión sobre cuántas calorías quema el ejercicio”, planteó. “Para quemar las calorías de un refresco azucarado, habría que correr 1,6 km, y la mayoría de adolescentes no alcanzan ese nivel de actividad física”, anotó Hancock.
“Si un adolescente intenta perder peso, es importante preguntarles cómo lo lograrán, dado que quizás hallemos que hay una falta de educación sobre las calorías que ingieren y las que gastan”, añadió. “Esto es especialmente importante para los adolescentes, ya que comienzan a tomar decisiones por sí mismos en términos de lo que comen y con qué frecuencia hacen ejercicio”.
La regla 5-2-1-0
Por lo general, Hancock enfatiza la regla del 5-2-1-0, que es fácil de entender, a los adolescentes con sobrepeso y obesos que desean y necesitan perder peso. Esto se refiere a cinco frutas y verduras al día, dos horas o menos frente a pantallas como la televisión o los videojuegos por día, una hora de actividad física al día, y cero o pocas bebidas endulzadas con azúcar al día.
Añadió que en esta regla también hay cierta flexibilidad. Por ejemplo, “si un adolescente con sobrepeso u obeso desea jugar un videojuego, puede jugar videojuegos activos, que impliquen algún ejercicio”, apuntó. “Hay una forma de alcanzar el equilibrio”.
Debido a que este estudio se presentará en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
Fuente: medlineplus[dot]com
  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Tres millones de personas mueren al año por malos hábitos alimentarios

El mundo está pagando un precio muy alto por el fracaso de las políticas alimentarias. Frente al enfoque clásico que sitúa la desnutrición como la consecuencia más grave, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pone ahora el acento en el sobrepeso y la obesidad. Alrededor de 1.300 millones de personas padecen estos problemas en todo el mundo y más de tres millones acaban muriendo cada año, según un informe de Naciones Unidas sobre alimentación que se presenta mañana en Ginebra. Las cifras equiparan la importancia de los malos hábitos alimentarios con la del hambre, una aproximación bastante novedosa en el análisis de los desequilibrios alimentarios.

 

“El sistema es una receta para vidas poco sanas”, concluye el documento, que culpa por igual a la industria alimentaria y a los Gobiernos de estos excesos. A las empresas les reprocha que hayan reorientado su valor añadido hacia la creación de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar. De esta forma, han quebrado la base tradicional de la alimentación local, lo que, a menudo, impide garantizar salarios dignos a los agricultores.

 

Para los Gobiernos, las quejas son aún mayores: “Los Estados están desatendiendo la responsabilidad que tienen de garantizar el derecho a una alimentación adecuada en el marco de las leyes internacionales de derechos humanos”. En concreto, el informe considera negativas las subvenciones agrícolas sobre determinadas materias primas (por ejemplo, el maíz y la soja) que sirven como base para esos alimentos poco saludables y deplora la falta de límites al mercado publicitario, que hace muy atractivas estas dietas para los niños.

 

El análisis viene precedido de un rosario de cifras que contextualizan el problema. Tras constatar que una de cada siete personas pasa hambre en el mundo, el autor —relator especial de la ONU para la alimentación, Olivier de Schutter— añade que, pese a todo, el 65% de la población vive hoy en países donde la obesidad “mata a más personas que la falta de peso”. Porque las consecuencias derivadas de esta alimentación deficiente han dejado de ser un problema exclusivo de los países ricos para extenderse con rapidez a los países en vías de desarrollo.

 

Un planeta de famélicos y obesos

Para alertar sobre la importancia de este fenómeno, el relator apela a la perspectiva económica: un aumento del 10% en las enfermedades ligadas a las dietas poco saludables detraen un 0,5% del producto interior bruto (PIB) mundial, especialmente por los mayores costes exigidos a los sistemas sanitarios.

 

El informe analiza con una perspectiva muy crítica lo que en las últimas décadas se ha considerado un éxito de las políticas agrarias. La producción ha aumentado mucho en los últimos años y eso ha permitido que la población de países en vías de desarrollo eleve la cantidad de calorías que ingiere al día. Pero ese aporte energético ha procedido sobre todo de nutrientes como la carne, el azúcar y el aceite en lugar de provenir de otras sustancias más aconsejables como las legumbres, la fruta y las verduras. Y esto ha dilapidado algunos sistemas de producción local que no han podido competir con los enormes subsidios que reciben las materias primas menos saludables.

 

Expuesto el problema, el autor se lanza a proponer varias soluciones, aunque es consciente de que harán falta muchos esfuerzos para que Gobiernos y grandes empresas sitúen esas recomendaciones entre sus prioridades. En primer lugar, De Schutter considera “mal orientadas” las subvenciones agrícolas porque incentivan dietas ricas en alimentos muy elaborados.

 

Además, subraya la importancia de adaptar a las legislaciones nacionales las recomendaciones sobre la comercialización de leches que sustituyen a la materna, de forma que quede clara la ventaja de la lactancia natural. Eso implica que las empresas “se abstengan de promocionar esas leches de sustitución”.

 

También anima el texto a ser más beligerantes con la exposición de los niños a la publicidad sobre refrescos y bebidas azucaradas. Más allá de incidir en los anuncios, la ONU apuesta por gravar su consumo y utilizar los recursos que se obtengan para promover el acceso a frutas y verduras y concientizar sobre los beneficios de consumirlas.

 

En el ámbito de la producción, las recomendaciones se centran en mejorar el apoyo a los agricultores a través de incentivos fiscales y “asegurar una infraestructura adecuada que conecte a los productores locales con los consumidores urbanos”. En ese terreno, el documento insta a las compañías a garantizar “que los trabajadores reciben salarios dignos y que los productores perciben precios justos por sus productos”. De esa forma se preservan las cadenas alimentarias locales.

 

Con las conclusiones de este trabajo, el relator especial para la alimentación pretende dirigirse, entre otras, a las autoridades europeas para que las tengan en cuenta en la próxima reforma de la política agraria común. De Schutter valora los cambios de este proyecto, pero lamenta que aún no recoja la perspectiva de las disfunciones alimentarias.

 

Fuente: El País

  • In: alimentación | prevención
  • Comentarios desactivados en En la dieta hay un exceso de calorías de “mala calidad”
Un estudio de cientos de alimentos que integran la dieta de los argentinos ayuda a explicar por qué 3 de cada 10 chicos y 1 de cada 2 adultos argentinos padecen sobrepeso u obesidad.
Según el estudio de los licenciados Sergio Britos, Agustina Saraví y Nuria Chichizola, ingerimos más del doble de lo recomendado de calorías de baja calidad nutricional (que llaman “dispensables”), como azúcares agregados y grasas saturadas.
Se considera que una dieta saludable no debería incluir más de entre 10 y 17%; es decir que de 2000 calorías diarias, alrededor de 340 podrían ser dispensables. Sin embargo, el detallado análisis de cinco estudios locales (entre ellos, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, y otro realizado este año en más de 700 escolares bonaerenses) arroja una cifra que oscila entre el 35 y el 40%.
Calorías evitables
“El concepto de «calorías dispensables», introducido en las guías norteamericanas de nutrición en 2005, alude al exceso de calorías de un alimento comparado con un producto equivalente, de su mismo grupo, pero de alta densidad de nutrientes -explica Britos-. Sabemos que las gaseosas, los dulces y el azúcar tienen calorías no nutritivas, pero también las aportan alimentos muy característicos de nuestros patrones de consumo, como la factura y los cortes de carne con mucha grasa. Por ejemplo, los bizcochitos de grasa, cada 100 g tienen 50 calorías no nutritivas. Un vaso de gaseosa no light tiene 80, más del 20% de la recomendación. En un helado de crema de 100 g, que tiene 305 calorías, 160 son dispensables. Y en la porción habitual de 200 g de carne no magra, hay 100.”
Para llegar a esta conclusión, los investigadores del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía y de la Escuela de Nutrición, ambos de la UBA, y de la Carrera de Nutrición de la Universidad de Belgrano debieron trazar el perfil nutricional de más de 400 alimentos.
“Una de las cosas que nos llamaron la atención es que estas calorías de baja calidad no provienen solamente de las gaseosas o los jugos azucarados, sino también de alimentos como la carne que nos gusta a los argentinos, el yogur saborizado y el queso con mucha grasa.”
Al contrario de lo que frecuentemente se piensa, estas calorías dispensables deberían ocupar el mismo espacio en todas las edades. “Los más chicos (menores de dos o tres años) y las mujeres embarazadas o por embarazarse son los grupos más vulnerables por sus requerimientos nutricionales -explica Britos-. En esas edades es aún más crítica la concentración de nutrientes en relación con la calidad total de calorías de la dieta. Por ejemplo, para los chicos de más de dos años, toda la grasa de la leche es dispensable.”
Según los investigadores, las encuestas analizadas muestran que los nutrientes que claramente deberían limitarse son las grasas saturadas, el sodio y los azúcares agregados. Por el contrario, los que aparecen como deficitarios son el calcio, el hierro y las vitaminas A y C.
“Este trabajo es el primero en la Argentina que cuantifica y caracteriza el aporte de calorías dispensables -dice Britos-. Las categorías de mayor aporte son los azúcares y dulces, y en segundo lugar se ubican bebidas y panificados. Luego vienen las carnes y los lácteos con alto contenido de grasa, y en último lugar, las pastas rellenas.”
Dieta saludable
Aunque aclaran que no se trata de alarmar, sino de ofrecer un marco de referencia para tomar decisiones informadas, los investigadores destacan que, dado que en los últimos años se multiplicó la oferta de alimentos de diversos tipos, es importante diferenciar cuáles tienen nutrientes esenciales y cuáles, componentes que deberíamos limitar.
“La base de una dieta saludable no incluye calorías dispensables -concluye Britos-. Por eso quisimos hacer este aporte, inspirado en los conceptos que dieron origen a la iniciativa Nutrición 10, Hambre 0, en el marco del actual proceso de revisión de las guías alimentarias locales. Sería fundamental fijar como objetivo una disminución de este tipo de calorías a la mitad, haciendo foco en mensajes de moderación en el consumo de bebidas e infusiones azucaradas, en particular en niños. También habría que enfatizar el consumo de las variedades de alimentos de mejor calidad nutricional: leche y yogures no enteros, cortes de carnes magras, panificados con menos del 13% de grasas, preferencia por pastas en sus formas simples, y abundante cantidad de frutas y verduras de todo tipo y color. En cuanto a los aceites, sería bueno ir incorporando algo de los de oliva o canola, además del de girasol, típico de la mesa argentina.”
Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

En el día mundial contra esta enfermedad, que mata a una persona cada 10 segundos, explicamos su alcance, peligro y cuidado

 

Asusta saber que cada 10 segundos muere una persona en el mundo por causas vinculadas con la diabetes, según datos comprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y el principal motivo no es el consumo de azúcar, sino la desinformación, ya que hace varias décadas dejó de ser una enfermedad mortal para pasar a ser controlable.

 

Según la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) sólo en la Argentina hay dos millones y medio de diabéticos, y la mitad ni siquiera lo sabe. La OMS afirma que la diabetes ya es una epidemia; afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Por primera vez en la historia, una enfermedad no infecciosa se considera una grave amenaza para la salud mundial, al igual que epidemias como el VIH/SIDA.

 

Para sumar más preocupación a los números actuales, sólo hay que echar un vistazo a las proyecciones. La Federación Internacional de la Diabetes (FID) calcula que las muertes (4,6 millones en 2010) por diabetes aumentarán en más de un 50% en los próximos 10 años si no se toman medidas urgentes.

 

Hoy, en el día Mundial de la Diabetes, más que nunca los expertos intentan difundir los alcances de esta enfermedad aferrados al lema internacional “Prevenir y Educar”, para concientizar a la población de que se trata de una enfermedad crónica y costosa, asociada a complicaciones importantes que suponen un grave riesgo para las personas que la sufren y una gran preocupación para su entorno.

 

¿Qué es la diabetes?

“La diabetes es un trastorno clínico en el que los niveles de azúcar en sangre son anormalmente altos conocido como hiperglucemia. Esto ocurre debido a la ausencia o insuficiente producción de insulina, que es una hormona que se encarga de ingresar el azúcar que está en la sangre después de la ingesta de alimentos, a los tejidos y órganos que más la necesitan”, explicó la doctora Carmen Mazza, jefa de Nutrición y Diabetes del hospital Garrahan.

 

En su tipo I (o insulinodependiente), por lo general se la detecta en niños y menores de 30 años y se desarrolla como resultado de la destrucción de las células beta del páncreas que producen insulina. Los afectados (el 10% de las personas con diabetes) deben recibir insulina vía inyecciones a diario.

 

En su tipo 2, constituye el resultado de una disfunción progresiva de las células beta y la capacidad disminuida de las células para usar la insulina (“resistencia a la insulina”). Aquí, la obesidad, el sedentarismo y los factores genéticos son los factores por los que la sufren el 90% de las personas con diabetes.

 

La experta añadió que una dieta saludable, actividad física regular, mantener un peso corporal normal y no fumar pueden prevenir o retrasar la aparición de diabetes tipo 2 (la más frecuente), que sin un tratamiento adecuado, provoca una alta mortalidad por enfermedad cardiovascular y renal, y puede tener graves complicaciones neurológicas y vasculares.

 

Según datos de la segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada adelante por el Ministerio de Salud de la Nación, la obesidad constituye la causa más importante de diabetes en nuestro país, ya que la mitad de la población presenta sobrepeso y obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. La diabetes también es responsable del 50% de las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores.

 

“La diabetes tipo 2 puede prevenirse con hábitos saludables, pero en la tipo 1 lo que se previenen son las complicaciones”, aseguró Mazza, que estimó que hay en el país entre 14 y 20 mil argentinos por debajo de los 20 años con diabetes tipo1″, y alentó a no “dramatizar” esta patología. Para ello, presentó junto a su grupo de profesionales a cargo en el hospital, la primera guía educativa interactiva para niños con diabetes.

 

Carolina Martinez Matheu, médica especialista en Nutrición y colaboradora de Mazza, explicó que se trata de un programa gratuito que corre en iPad, iPhone y iPod, o se puede bajar sin costo en panareadigital.com/diabetes, que invita a los chicos a que aprendan de la diabetes jugando. “La aplicación informática busca incorporar los conocimientos de esta enfermedad en los chicos y sus familiares en pos de un mejor tratamiento a futuro, donde un paciente de ocho años llamado Leo aprende qué es la diabetes y cómo tratarla, junto a una mascota llamada Loro y el doctor Vidabuena”, explicó la especialista.

 

Diabetes y estrés

La carga de obligaciones, el ritmo de vida en permanente tensión y la falta de descanso y relajación atentan contra la calidad de vida y particularmente contra las personas que padecen diabetes. “La tensión nerviosa puede desbalancear a un paciente diabético perfectamente controlado”, explicó la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinóloga.

 

“El estrés puede afectar de dos maneras: suele alterar los hábitos alimentarios, lo que contribuye al desgaste del páncreas. Y cuando el paciente tiene un evento muy importante, como la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de su trabajo, por ejemplo, se puede declarar el fin de la función del páncreas. Muchas veces se asocia con una exigencia muy alta de las hormonas adrenalina y cortisol, que son las mediadoras por excelencia del estrés”, graficó la experta.

 

Rodríguez Zía explicó que una persona estresada produce la hormona cortisol y con ello sube su azúcar en sangre. Esto genera que el páncreas deba crear más insulina. “El cortisol aumenta su apetito, haciéndolo comer desordenadamente y aumentando la toxicidad en su cuerpo. Por último, las grasas se asientan, debido al desorden alimenticio y la falta de ejercicio; lo que provoca un círculo vicioso que afecta directamente la calidad de vida de esa persona y le genera además de diabetes, infartos agudos de miocardio, insuficiencia renal crónica, cataratas, y ataques cerebro vasculares, entre otras muchas dolencias”, concluyó la especialista.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Se calcula que en la Argentina hay cuatro millones de diabéticos (aproximadamente, el 10% de la población); sólo el 50% lo sabe y apenas el 30% de ellos se trata.

 

Con una simpática invitación al pinchazo, se lanza una campaña de la Federación Argentina de Diabetes (FAD) y el Consejo Publicitario Argentino, que intentará detectar a muchos de los dos millones de diabéticos que no conocen su condición.

 

“Queremos despertar conciencia sobre la enfermedad, especialmente sobre la de tipo II, que puede prevenirse o controlarse con cambios en el estilo de vida”, explica el doctor Gabriel Lijteroff, jefe de Diabetología del Hospital Santamarina y director del comité científico de la FAD.

 

La iniciativa, que contó con la colaboración de Carlos Salvador Bilardo, gira en torno del mito urbano que circulaba acerca de que pinchaba a sus adversarios.

 

“Quisimos hacer famoso el pinchazo, y así apareció Bilardo y la leyenda urbana de las agujas -contó Emanuel Abeijon, director creativo de McCann Erickson y responsable de la serie-. Él lo desmintió, pero no retaceó para nada su colaboración. Nos dijo: «Ya que se comentaba, que sirviera para una buena causa»…”

 

Según explicó Abeijon, para captar la atención del público, pensaron que el mensaje tenía que ser emotivo, impactante, popular y amigable.

 

Miedo al pinchazo

“Queremos sacar la diabetes del cono de sombra en que se encuentra -agregó Norberto Flageat, presidente de la FAD-. Y sabíamos que machacando sobre el miedo y las complicaciones no íbamos a lograr mucho.”

 

Fue así como combinando imágenes actuales y de archivo (y realizando algunos trucos), los creativos diseñaron una serie de piezas publicitarias que muestran a Bilardo como si hubiera ingresado en la cancha decidido a hacerles a los otros jugadores -y hasta al referí- el test de medición de la glucemia, que indica si los niveles de azúcar en sangre son elevados, señal característica de la diabetes. Se considera que, en ayunas, los niveles de glucemia no deben superar los126 mg/dl.

 

“En esa época jugaba en primera y hacía la residencia -cuenta Bilardo en uno de los spots-. Con las dos cosas no podía, entonces las mezclé. Entraba a la cancha y cuando uno se distraía… ¡pimba!, lo pinchaba y después le decía el resultado.” El lema de la campaña, claro, aconseja: “Hacéte el test. Es un simple pinchazo y enseguida te dan el resultado”.

 

Quienes deseen hacerse el test, pueden preguntar lugares y horarios al 0800 222 7462.

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Cuando empiezan a recibir insulina, el 84% ya sufre complicaciones de este trastorno, como enfermedad renal o cardiovascular.

Cuando a la enorme mayoría de las personas con diabetes el médico les indica que deben comenzar a inyectarse insulina, ya es tarde.

Eso es lo que revela el estudio más grande realizado sobre diabetes tipo II, que mostró que, en el momento de comenzar a usar insulina, el 84% de los pacientes ya había desarrollado alguna de las complicaciones que se asocian con esta enfermedad, que se caracteriza por diferentes trastornos metabólicos que resultan en niveles elevados de azúcar en sangre (hiperglucemia).

Enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, problemas en la vista, úlceras en los pies y neuropatías… Todas las complicaciones de la diabetes, que pueden prevenirse con un control adecuado de los niveles de glucemia, estaban presentes a la hora de comenzar con la insulina, según reveló el estudio apodado A 1 chieve, que evaluó a 66.726 pacientes con diabetes tipo II de 28 países -incluida la Argentina-, y cuyos resultados iniciales fueron presentados recientemente en el congreso de la Sociedad Norteamericana de Diabetes, que se realizó en San Diego, Estados Unidos.

“Este trabajo muestra algo que ocurre en distintas partes del mundo: que el paciente llega a la insulina cuando ya tiene avanzada su enfermedad”, dijo a LA NACION el doctor León E. Litvak, presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y uno de los autores de la mencionada investigación.

 

Distintos tratamientos

Las inyecciones de insulina constituyen una de las formas de tratamiento de la diabetes tipo II, enfermedad en la que las células del organismo del paciente se vuelven resistentes a los efectos de la insulina propia.

Inicialmente, el tratamiento de la diabetes implica medidas relacionadas con un régimen adecuado de alimentación y la práctica de actividad física, así como también el uso de medicamentos orales (hipoglucemiantes).

“Existen estudios que sugieren que a los cinco años del diagnóstico, el 50% de los pacientes con diabetes requiere insulina -comentó Litvak, jefe de la Sección Diabetes y Metabolismo del Hospital Italiano de Buenos Aires-. No es que a los cinco años, sí o sí, la mitad de los pacientes requieran insulina, pero los médicos debemos estar atentos a que muchos de nuestros pacientes sí la necesitarán.”

En los países de América latina, según mostró el estudio A 1 chieve , el tratamiento con insulina se inicia, en promedio, a los 10,4 años de diagnosticada la enfermedad.

 

¿Por qué se demora?

“En primer lugar, la gente tiene cierto prejuicio ante el uso de la insulina, ya que la asocia con grandes complicaciones, cuando en realidad las complicaciones resultan del avance de la enfermedad cuando no es tratada en forma adecuada -respondió el médico endocrinólogo-. Pero esa asociación no sólo es ficticia, sino que cuando la enfermedad está avanzada no queda otro camino más que utilizar insulina [hormona que controla el nivel de azúcar en sangre].”

El otro freno para el uso de la insulina proviene del ámbito médico.

“El médico sabe que para que el paciente pueda usar insulina es necesario darle un mínimo de entrenamiento, de educación diabetológica, y eso hace que demore el inicio -agregó Litvak-. Además, en la Argentina muchos pacientes no son atendidos por especialistas en diabetes, sino por médicos clínicos, cardiólogos y nutricionistas, y en especial los clínicos tienen miedo a comenzar con insulina, por temor a los episodios de hipoglucemia [niveles anormalmente bajos de glucemia, que pueden causar cefalea, desorientación, convulsiones, pérdida de la conciencia y otros cuadros].”

Y si el clínico deriva al paciente a un especialista, agregó Litvak, ahí hay una demora.

“Si el paciente no tiene acceso a un especialista, es probable que quede en manos de un médico que, al no conocer cómo se utiliza la insulina, no la usa”, concluyó el especialista.

Se estima que en la Argentina el 7% de la población adulta presenta diabetes. En su tipo II, la enfermedad es causada por una resistencia de las células a la insulina, lo que repercute en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas.

Entre otros síntomas, la diabetes puede manifestarse por una emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia) e incremento de la sed (polidipsia).

 

  • 9,5%

Son las muertes por diabetes. Se encuentra involucrada en decesos por cualquier enfermedad en individuos de entre 20 y 79 años.

 

  • 8,1 Miles de millones de dólares

Es el costo anual de la diabetes y sus complicaciones en América latina.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar


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