Matilde Menéndez

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Brindar de más en las salidas o en las reuniones del 24 y el 31 puede traer algunos trastornos cardíacos.

 

Vino con las comidas, champagne en el brindis, un poquito de ananá frizz para probar… Durante la época de fiestas, como la Navidad, el Año Nuevo y las múltiples despedidas, podemos sufrir el llamado “síndrome del corazón en vacaciones”. Se trata de trastornos del ritmo cardíaco provocados por tomar demasiado.

 

“El alcohol (etanol) aumenta la actividad cardíaca y puede generar arritmias, sobre todo cuando se ingiere en exceso”, explica el doctor Alberto Alves de Lima, jefe del departamento de docencia e investigación y sub-jefe de cardiología clínica del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.

 

“Estos trastornos consisten en un aumento de la frecuencia cardíaca, que en algunos casos se da en forma irregular. Se manifiestan a través de ´palpitaciones´, que son la percepción de los latidos cardíacos”, agrega.

 

A cualquiera le puede pasar. Según el especialista, el síndrome puede aparecer en personas de todas las edades y de ambos géneros. El riesgo de padecerlo aumenta en quienes tienen antecedentes de arritmias.

 

Para evitar este tipo de trastornos, la sugerencia es ponerse un freno al momento de los brindis. “El límite de alcohol que podemos tomar es de 350 cc. (una latita) de cerveza o 200 cc. (dos copas) de vino o una medida de whisky”, detalla Alves de Lima.

 

Recomendaciones para la época festiva

  •  Mantener una buena hidratación.
  • Comer a base de frutas y verduras.
  • Evitar los excesos. Las comidas navideñas pueden alcanzar las 8.000 a 9.000 calorías, cuando una dieta saludable para una mujer es de 2.000 por día, aproximadamente.
  • En caso de tener alguna duda, ya sea el 24 o el 31 a la noche, consultar. No esperar al otro día.

Y nos detenemos en el último punto: en estos tiempos solemos subestimar los síntomas o desatenderlos para evitar inconvenientes a familiares y seres queridos. Pero no debería ser así. En cardiología, el tiempo de demora a la consulta tiene relación indirecta con la posibilidad de solucionar el problema. A mayor demora, menor la posibilidad de remediar el daño del sistema cardiovascular.

 

Desde el blog de Matilde Menéndez te deseamos un fin año muy saludable. ¡Felicidades!

 

Fuente: entremujeres[dot]com

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Un estudio en cuatro países de medianos y bajos ingresos, incluida la Argentina, revela que las complicaciones de la enfermedad cardiovascular asociada con la aterosclerosis obligan a siete de cada diez pacientes a trabajar menos horas. Y más de la mitad ve reducido su ingreso mensual, incluso aquellos con salarios más altos.

 

Desde esa perspectiva, tener un infarto no es algo que nos podamos permitir así nomás por falta de prevención, en especial en épocas de crisis. Además de reducir la calidad de vida, aun cuando no hayan quedado secuelas evidentes, altera la economía familiar en tan solo meses después de salir del hospital.

 

“Estamos hablando de entre 403 y 1860 pesos, para los niveles de ingresos más bajos y más altos. En una familia con pocos recursos, dejar de contar con 400 pesos es mucho”, señaló el doctor Andrés Pichon-Rivière, director del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

 

Durante los 15 meses posteriores al alta médica, que fue lo que duró el estudio, del 7 al 13% de los pacientes argentinos no pudo comprar los medicamentos necesarios. Esto prueba que la prevención es clave y, como resumió el otro coautor argentino, también del IECS, “la enfermedad cardiovascular afecta seriamente la economía tanto en forma directa como indirecta”, porque reduce la productividad de la población activa.

 

“Produce un impacto que va mucho más allá de lo físico. Es uno del que nunca se habla ni se ve: el daño que produce la enfermedad en el nivel familiar, económico y social del paciente. Algo así como un cono de sombra que afecta su entorno y cuyas consecuencias pueden ser, por ejemplo, que los hijos tengan que abandonar el colegio para ir a trabajar, que una ama de casa necesite salir a buscar empleo o que la familia tenga que vender una casa o un terreno para afrontar gastos. Es un problema grave, pero no sólo desde lo médico”, sostuvo Pichon-Rivière.

 

Problema a nivel mundial

En el estudio participaron más de 20 investigadores de China, la India, Tanzania y la Argentina. Analizaron las respuestas de 1657 pacientes, de entre 25 y 70 años, que acababan de estar internados en hospitales públicos o privados, con cobertura o sin ella, por síndrome coronario agudo, accidente cerebrovascular (ACV), enfermedad vascular periférica o insuficiencia cardíaca aguda.

 

La internación de los 367 pacientes tratados en La Plata, Mar del Plata y la ciudad de Buenos Aires había durado una semana en promedio, comparado con 12 días en China, por ejemplo. Aunque la muestra local fue pequeña, representa “muy bien” la pirámide de ingresos del país.

 

La aparición de la enfermedad cardiovascular se adelanta de 10 a 15 años en los países en desarrollo. Y “lo mismo sucede con el resto de las enfermedades crónicas”, dijo Pichon-Rivière, profesor de Salud Pública de la UBA y vicepresidente del grupo de investigación de la Federación Mundial del Corazón.

 

Aquí, la enfermedad cardiovascular causa el 34,2% de las muertes y el 12,6% de las discapacidades. El año pasado, otro estudio del IECS mostró que el costo anual de las hospitalizaciones por infarto, angina inestable o ACV es de unos 1600 millones de pesos. “La Argentina siempre tuvo una cobertura alta y amplia, pero a costa de ser ineficiente: se puede acceder a la diálisis o al trasplante renal. Pero, por ejemplo, no se controla la presión o el colesterol. Gastamos mucho, pero mal”, agregó.

 

El informe muestra también que el 5% de las familias con bajos ingresos y el 20% de las familias más acomodadas afrontan un “gasto catastrófico” después de una emergencia cardíaca en la familia: necesitan usar el 40% de los gastos del hogar no destinados a la comida para atender las secuelas. Y no tener cobertura médica cuadruplica el riesgo de tener que afrontar ese gasto, aunque los autores aclaran que la cobertura por sí sola no protege de ese riesgo.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

  • In: enfermedades | prevención
  • Comentarios desactivados en Las argentinas no creen que pueden correr riesgo cardíaco

Aunque las mujeres no corren más riesgo que los hombres de morir por un cáncer que por un infarto, las argentinas parecen estar más expuestas a un ataque cardíaco simplemente por falta de cuidado. A juzgar por los resultados de una encuesta que acaban de responder 538 mujeres de 26 localidades de todo el país, entre las argentinas reina un peligroso malentendido: que los infartos de miocardio y los accidentes cerebrales son un problema exclusivamente masculino.

 

El 60% de las consultadas en el estudio realizado por TNS-Gallup para la campaña “Cuida tu corazón”, que patrocina la Fundación Favaloro, contestó que no cree estar en peligro de sufrir enfermedades cardiovasculares, aunque datos de la Organización Mundial de la Salud muestran que en el mundo una de cada tres mujeres muere por estas patologías.

“Las cardiopatías son la primera causa de muerte y de morbilidad [enfermedad], tanto en el hombre como en la mujer, en especial después de la menopausia -dice la doctora Laura Brandani, jefa de prevención y rehabilitación cardiovascular de la Fundación Favaloro-. Por eso en 2009 se sancionó la ley 25.501, de atención prioritaria de las enfermedades cardiovasculares.”

Además, según agrega el doctor Roberto Favaloro, presidente de la fundación, “después de los setenta años, la mayoría de las cirugías cardíacas se hacen en mujeres”.

El trabajo, que se desarrolló durante el mes de julio, reveló que el desconocimiento sobre esta vulnerabilidad del organismo femenino está muy difundido. Sólo 6 de cada 100 encuestadas respondieron que las patologías cardiovasculares son la primera causa de muerte, mientras que 6 de cada 10 citó el cáncer como la causa más frecuente.

Las estadísticas, sin embargo, muestran algo diferente: el número de muertes por enfermedades cardiovasculares duplica las que provoca el cáncer.

“En la Argentina, de cada 100.000 habitantes, por año 250 fallecen por una enfermedad cardiovascular y el 40% son mujeres”, dice Brandani.

 

Saber es el mejor remedio

Estudios realizados en los Estados Unidos prueban que gracias a las campañas de concientización comenzó a registrarse un descenso de las cardiopatías entre los hombres.

“Como habitualmente se focalizaba en ellos, hasta ahora no pudo lograrse lo mismo con las mujeres -agrega-. No tienen conciencia de prevención y la incidencia de problemas cardiovasculares se mantiene estable. Necesitamos campañas más agresivas.”

Pero aunque el desconocimiento y la falta de información son los principales factores que predisponen a padecer estas enfermedades, más de la mitad de las participantes en la encuesta dijeron estar desinformadas sobre los riesgos que plantean, tanto más cuanto más bajos eran su nivel educativo y su edad. Y también la mitad refirió que el médico nunca le había hablado sobre enfermedades cardíacas cuando consultó sobre otros problemas de salud.

“Como [la Fundación] es un centro de derivación, la mayoría de las mujeres llega por indicación de un médico -explica Favaloro-, y muchas veces, cuando no tienen síntomas, se sorprenden. Los hombres están mucho más al tanto de su riesgo cardíaco, y por eso se cuidan y se anticipan más, aunque conocen menos del enfisema y del cáncer de pulmón. Las mujeres, para hacerse los exámenes de control, recurren más al ginecólogo, porque le temen al cáncer. Y muchas veces éste no les toma la presión, aunque una de las causas más importantes de enfermedad cardíaca es la hipertensión, que entonces no se diagnostica.”

Para los médicos, si las mujeres toman conciencia de la existencia de este enemigo silencioso y comienzan a modificar ciertos factores de riesgo, como el sobrepeso, el sedentarismo y el tabaquismo, el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria descenderá sensiblemente. Por eso, desde el blog de Matilde Menéndez queremos aportar nuestra cuota de concientización a la población.

En ese sentido, también son sugestivas las razones que esgrimieron como obstáculo para adoptar conductas saludables: el 49% manifestó que no quería cambiar su estilo de vida; el 43%, que tenía “obligaciones y otra gente que cuidar”; el 34%, que no tenía “el dinero o la cobertura médica para hacer las cosas que deben hacerse”; el 29%, que no creía que cambiando su conducta reduciría su riesgo cardiovascular; el 27%, que no tenía tiempo para cuidar de sí misma; el 34%, que su médico no pensaba que debía preocuparse por enfermedades cardíacas, y el 21%, que estaba demasiado estresada para hacer las cosas que deben hacerse, entre otras.

Precisamente, para tratar de motorizar un cambio de actitud, en 2002 se creó en los Estados Unidos la campaña “The heart truth” (“La verdad del corazón”), que promueven el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, y el grupo Ogilvy. Allí, en 10 años se duplicó el conocimiento que las mujeres tenían acerca de la problemática.

La Argentina es el primer país latinoamericano que adoptó esta iniciativa con el nombre de “Cuidá tu corazón”. Esta es la segunda vez que la encuesta sobre conocimiento del riesgo de las enfermedades cardiovasculares en las mujeres se realiza en el país, pero la comparación entre ambos estudios todavía no arroja diferencias significativas.

 

Cambiar las conductas

Ricardo Hermelo, de TNS Gallup, opinó que “intentar cambiar las conductas de las personas para lograr una vida mejor es uno de los grandes desafíos de las políticas públicas. Este estudio muestra que si las mujeres son informadas adecuadamente, estarían predispuestas a implementar acciones para reducir este tipo de enfermedades”.

Según los especialistas, es importante destacar que frecuentemente los síntomas de un problema cardíaco son diferentes en la mujer. “No es el dolor opresivo en el pecho -dice Brandani-. Por ejemplo, el infarto puede presentarse con falta de aire, sensación de angustia… No hay que esperar la descripción clásica.”

Y enseguida concluye: “Las medidas de prevención de las enfermedades cardiovasculares son muy simples: hay que dejar de fumar, hacer actividad física media hora o 40 minutos por día y comer sano (con una dieta variada que incluya varias porciones diarias de frutas, verduras, carnes magras, cereales, pocos fiambres, grasas y embutidos). Si esto se mantiene en el tiempo, hace una diferencia. Más allá de la problemática individual, hay que tener en cuenta que, contrariamente a lo que suele creerse, con los mismos factores de riesgo, a nosotras nos va peor”.

 

Síntesis

“Más allá de la problemática individual, contrariamente a lo que suele creerse, ante los mismos factores de riesgo, a nosotras nos va peor”

“Las mujeres, para hacerse los exámenes de control, van al ginecólogo, porque le temen más al cáncer. Y a veces ni se toman la presión”

 

Tres reglas de oro

  • Evitar el tabaquismo. Tiene consecuencias peores aún en el organismo de la mujer que en el del hombre.
  • Adoptar una dieta saludable. Debe ser variada, incluir varias porciones de frutas y verduras, incorporar semillas y cereales, y evitar las grasas, la sal y los embutidos.
  • Hacer actividad física. Un programa moderado, de 30 minutos diarios, si se mantiene en el tiempo tiene efectos beneficiosos.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Comunicarle a un paciente que tiene un tumor de mama o de colon no genera la misma reacción que el diagnóstico de la enfermedad vascular periférica (EVP). Sin embargo, esta afección aterosclerótica de los vasos alejados del corazón, principalmente de las piernas, causa dos veces más muertes que el cáncer mamario y tiene casi la misma mortalidad que el cáncer intestinal.

“Es una enfermedad que, en general, está mal interpretada y subdiagnosticada: es gravísima porque nos habla de un paciente globalmente enfermo -explicó el doctor Carlos Rojas Matas, subjefe del Servicio de Hemodinamia del Hospital Italiano-. La mayoría son pacientes con aterosclerosis en las arterias que no son las centrales o del corazón.”

Según aseguran los expertos, lo que más contribuye con su subdiagnóstico no es sólo que el conocimiento médico es relativamente bajo (una encuesta publicada en la revista JAMA reveló que apenas el 49% de los profesionales saben de qué se trata, comparado con un sorpresivo 83% de los pacientes), sino también que una de cada dos personas no tiene los síntomas más conocidos, como la sensación de debilidad y el dolor en las piernas que aparece al caminar y desaparece con el reposo (claudicación intermitente). El 50% de los pacientes no tiene síntomas.

 

A quiénes afecta

Los afectados suelen ser pacientes con más de un problema de salud. De hecho, los principales factores de riesgo de esta enfermedad son la diabetes, la hiperlipidemia (colesterol y triglicéridos elevados), la hipertensión y el tabaquismo. Y fumar es el más importante. “Más del 80% de los pacientes con claudicación intermitente típica fuman más de 2 paquetes de cigarrillos por día. Es altísima la relación entre el tabaco y la enfermedad vascular periférica “, indicó Rojas Mata.

Además, la gravedad de los síntomas dependerá de la gravedad y la cantidad de arterias obstruidas, como también la de vasos disponibles para poder “compensar” esa reducción del flujo sanguíneo que genera la acumulación de placa en las paredes arteriales.

“En general, estos pacientes no sufren una complicación porque algo migre y obstruya la circulación en un vaso o una arteria, sino porque cuando se accidenta la placa de ateroma, una fina capa de células (endotelio) que cubre la pared interna de la arteria queda expuesta a la sangre y las proteínas de coagulación. Esto dispara una cascada (de procesos) que hace que la sangre se coagule en el lugar de la lesión”, precisó el doctor Ignacio Bluro, integrante del Servicio de Cardiología del Instituto de Medicina Cardiovascular del Italiano.

Entonces, en ese proceso natural para intentar cicatrizar la lesión, el cuerpo tapa la arteria periférica (ya sea de las piernas, como también la aorta abdominal, o las arterias que irrigan el intestino o los riñones, por ejemplo). “Eso suele desencadenar la urgencia en estos pacientes; otros se deterioran crónicamente por las múltiples enfermedades concomitantes”, indicó Bluro.

 

Cómo prevenir la enfermedad vascular periférica

Se estima que cuando la enfermedad vascular periférica (EVP) da síntomas, se multiplica cuatro veces la mortalidad por todas las causas y ocho veces la mortalidad cardiovascular. La EVP está asociada también con la aparición de un aneurisma (dilatación localizada de la pared de un vaso) e insuficiencia renal. “Si miramos las estadísticas vitales de nuestro país, el 50% de los hombres y el 40% de las mujeres se mueren de problemas vasculares (ACV, isquemia en las piernas, enfermedad coronaria, aneurismas, insuficiencia renal secundaria, entre otros) -agregó Bluro-. Entonces, si la población comprendiera que tiene que dejar de fumar, hacer ejercicio y controlar el colesterol y la hipertensión, el impacto sería enorme.”

Para diagnosticar la EVP se usan herramientas clínicas económicas y accesibles: la revisación general; un cuestionario breve para evaluar la dificultad al caminar o la claudicación, y el índice tobillo-brazo (ver infografía). En tanto, el tratamiento no se limita a un medicamento, sino a modificar hábitos: adelgazar y dejar de fumar, si hay que hacerlo, y caminar.

“Es necesario -dijo Rojas Matas-, que caminen todo lo que puedan y lo más rápido posible hasta empezar a sentir dolor en las piernas. Entonces, descansar y volver a caminar.” ¿Cuánto tiempo? Por lo menos 40 minutos, tres o cuatro veces por semana, aconsejaron los expertos.

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar


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