Matilde Menéndez

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  • Comentarios desactivados en Tres millones de personas mueren al año por malos hábitos alimentarios

El mundo está pagando un precio muy alto por el fracaso de las políticas alimentarias. Frente al enfoque clásico que sitúa la desnutrición como la consecuencia más grave, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pone ahora el acento en el sobrepeso y la obesidad. Alrededor de 1.300 millones de personas padecen estos problemas en todo el mundo y más de tres millones acaban muriendo cada año, según un informe de Naciones Unidas sobre alimentación que se presenta mañana en Ginebra. Las cifras equiparan la importancia de los malos hábitos alimentarios con la del hambre, una aproximación bastante novedosa en el análisis de los desequilibrios alimentarios.

 

“El sistema es una receta para vidas poco sanas”, concluye el documento, que culpa por igual a la industria alimentaria y a los Gobiernos de estos excesos. A las empresas les reprocha que hayan reorientado su valor añadido hacia la creación de alimentos ricos en grasas, sal y azúcar. De esta forma, han quebrado la base tradicional de la alimentación local, lo que, a menudo, impide garantizar salarios dignos a los agricultores.

 

Para los Gobiernos, las quejas son aún mayores: “Los Estados están desatendiendo la responsabilidad que tienen de garantizar el derecho a una alimentación adecuada en el marco de las leyes internacionales de derechos humanos”. En concreto, el informe considera negativas las subvenciones agrícolas sobre determinadas materias primas (por ejemplo, el maíz y la soja) que sirven como base para esos alimentos poco saludables y deplora la falta de límites al mercado publicitario, que hace muy atractivas estas dietas para los niños.

 

El análisis viene precedido de un rosario de cifras que contextualizan el problema. Tras constatar que una de cada siete personas pasa hambre en el mundo, el autor —relator especial de la ONU para la alimentación, Olivier de Schutter— añade que, pese a todo, el 65% de la población vive hoy en países donde la obesidad “mata a más personas que la falta de peso”. Porque las consecuencias derivadas de esta alimentación deficiente han dejado de ser un problema exclusivo de los países ricos para extenderse con rapidez a los países en vías de desarrollo.

 

Un planeta de famélicos y obesos

Para alertar sobre la importancia de este fenómeno, el relator apela a la perspectiva económica: un aumento del 10% en las enfermedades ligadas a las dietas poco saludables detraen un 0,5% del producto interior bruto (PIB) mundial, especialmente por los mayores costes exigidos a los sistemas sanitarios.

 

El informe analiza con una perspectiva muy crítica lo que en las últimas décadas se ha considerado un éxito de las políticas agrarias. La producción ha aumentado mucho en los últimos años y eso ha permitido que la población de países en vías de desarrollo eleve la cantidad de calorías que ingiere al día. Pero ese aporte energético ha procedido sobre todo de nutrientes como la carne, el azúcar y el aceite en lugar de provenir de otras sustancias más aconsejables como las legumbres, la fruta y las verduras. Y esto ha dilapidado algunos sistemas de producción local que no han podido competir con los enormes subsidios que reciben las materias primas menos saludables.

 

Expuesto el problema, el autor se lanza a proponer varias soluciones, aunque es consciente de que harán falta muchos esfuerzos para que Gobiernos y grandes empresas sitúen esas recomendaciones entre sus prioridades. En primer lugar, De Schutter considera “mal orientadas” las subvenciones agrícolas porque incentivan dietas ricas en alimentos muy elaborados.

 

Además, subraya la importancia de adaptar a las legislaciones nacionales las recomendaciones sobre la comercialización de leches que sustituyen a la materna, de forma que quede clara la ventaja de la lactancia natural. Eso implica que las empresas “se abstengan de promocionar esas leches de sustitución”.

 

También anima el texto a ser más beligerantes con la exposición de los niños a la publicidad sobre refrescos y bebidas azucaradas. Más allá de incidir en los anuncios, la ONU apuesta por gravar su consumo y utilizar los recursos que se obtengan para promover el acceso a frutas y verduras y concientizar sobre los beneficios de consumirlas.

 

En el ámbito de la producción, las recomendaciones se centran en mejorar el apoyo a los agricultores a través de incentivos fiscales y “asegurar una infraestructura adecuada que conecte a los productores locales con los consumidores urbanos”. En ese terreno, el documento insta a las compañías a garantizar “que los trabajadores reciben salarios dignos y que los productores perciben precios justos por sus productos”. De esa forma se preservan las cadenas alimentarias locales.

 

Con las conclusiones de este trabajo, el relator especial para la alimentación pretende dirigirse, entre otras, a las autoridades europeas para que las tengan en cuenta en la próxima reforma de la política agraria común. De Schutter valora los cambios de este proyecto, pero lamenta que aún no recoja la perspectiva de las disfunciones alimentarias.

 

Fuente: El País

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  • In: prevención
  • Comentarios desactivados en Cuidado con los alimentos en verano
Es muy común cuando comienza la temporada de verano nos enfermemos del estómago porque algo nos cayó mal. Una de las causas de este hecho es que producto del calor se desarrollen con más facilidad algunos microorganismos en nuestras comidas.
Esto nos provoca diarrea, vómitos, dolor de cabeza y fiebre entre otros síntomas. Lo más difícil es identificar qué tipo de microorganismo nos atacó, pero lo más sencillo es prevenir estas enfermedades producidas por los alimentos, a través de modos básicos de higiene, conservación y limpieza de los alimentos que consumimos diariamente.
Enfermedades transmitidas por los alimentos
Para entender un poco mejor el concepto de enfermedades producidas por los alimentos podemos definirlas como aquellas que se originan por la ingestión de alimentos infectados con agentes contaminantes en cantidades suficientes para afectar la salud del consumidor.
Sean sólidos naturales, preparados, o bebidas simples como el agua. Los alimentos pueden originar dolencias provocadas por patógenos, tales como bacterias, virus, hongos, parásitos o componentes químicos, que se encuentran en su interior.
La mayoría de las infecciones transmitidas por los alimentos comúnmente reconocidas son las que son ocasionadas por las bacterias Salmonella y la E. Coli.
Salmonella es también una bacteria que está propagada en los intestinos de las aves, reptiles y mamíferos. La enfermedad llamada Salmonelosis produce fiebre, diarrea y calambres abdominales. En las personas de mayor edad, con bajas defensas, los niños y embarazadas puede invadir la corriente sanguínea y ocasionar infecciones que ponen en peligro la vida. Su transmisión es por la ingestión de carnes mal cocidas o verduras regadas y contaminadas con aguas sucias.
Echerichia coli es un patógeno bacteriano que tiene un reservorio en el ganado vacuno y otros animales similares. Su transmisión es por el consumo de alimentos o agua que ha sido contaminada con heces de vaca. Produce a menudo una diarrea aguda y sanguinolenta y calambres abdominales dolorosos, sin mucha fiebre. En 3% a 5% de los casos, puede ocurrir una complicación llamada síndrome urémico hemolítico (SUH) varias semanas después de los síntomas iniciales. Esta complicación aguda incluye anemia temporal, abundante sangrado y falla renal.
Principales causas de las enfermedades producidas por los alimentos
La Organización mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las principales causas de las enfermedades por transmisión alimentaria son:
  • Refrigeración inadecuada (mayor de 5º C), conservación de alimentos en recipientes muy grandes o alimentos dejados a temperatura ambiente.
  • Intervalo de varias horas entre preparación y consumo de los alimentos.
  • Cocción insuficiente, es decir, servir alimentos semi-crudos.
  • Conservación en caliente a temperatura inadecuada menor de 60º C.
  • Manipulación de alimentos por personas infectadas.
  • Uso de alimentos crudos contaminados.
  • Contaminación cruzada (alimento crudo – alimento cocido).
  • Falta de limpieza del equipo y utensilios de cocina.
  • Frutas y verduras regadas con aguas contaminadas por estiércol de animales o alcantarillado humano.
  • Consumo de alimentos crudos de origen animal son los que tienen más probabilidad de estar contaminados (Carnes de vacuno, pollo, huevos, mariscos y leches no pasteurizadas).
¿Quiénes son los más afectados?
En cuanto a la población de riesgo, cabe destacar que los viajeros a destinos tropicales son uno de los grupos más vulnerables. En concreto, los expertos destacan que un 40 por ciento de las personas que viajan cada año a destinos exóticos sufren la llamada ‘diarrea del viajero’.
También los niños, sobre todo los lactantes (menores de un año), son otro grupo especialmente afectado por las diarreas, ya que se estima que cada año se producen alrededor de 500.000 episodios de diarrea en niños y lactantes, el 40 por ciento de ellos en verano.

Asimismo, los expertos destacan también el riesgo que tienen los ancianos, ya que, al igual que ocurre con los menores, sus mecanismos de defensa son más débiles. Además, en el caso de las personas mayores hay que tener un especial cuidado ya que como no tienen sensación de sed, resulta más difícil detectar una posible deshidratación.

Prevención
Existen muchas formas de reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos como:´
1. Higiene personal: Las manos son el principal punto de contacto entre el alimento y el ser humano, por ello un buen lavado de manos es la forma más efectiva de prevenir una enfermedad producida por los alimentos.
2. Higiene de los alimentos: Se refiere a la limpieza de estos en todas las etapas por las cuales pasa antes de llegar al consumidor, es decir, al comprar, preparar, almacenar y consumir los alimentos.
a) Compra:
  • Seleccionar las frutas y verduras que están frescas y limpias.
  • Las carnes y pescados deben tener consistencia firme y olor agradable.
  • Los productos envasados deben tener fecha de elaboración y vencimiento vigente.
  • Las conservas deben estar en buen estado, sin golpes, hinchadas, hundidas u oxidadas. Los alimentos sean de locales autorizados.
b) Preparación:
  • El lugar de preparación de los alimentos debe estar limpio y los utensilios de cocina también.
  • No utilizar el mismo utensilio de cocina para alimentos crudos y cocidos sin lavarlos antes.
  • Utilizar un termómetro para medir la temperatura interna de la carne es una buena forma de asegurarse de que está suficientemente cocinada para matar las bacterias.
  • Lavar y desinfectar los alimentos que se consumen crudos ( ejemplo: Lechuga)
c) Almacenamiento:
  • Los alimentos no perecederos se deben guardar en envases con tapa en estantes alejadas del suelo, en un lugar fresco, seco, bien ventilado, limpio y libre de insectos y roedores.
  • Los alimentos frescos se deben guardar en el refrigerador (0º – 5ºC) y los alimentos congelados en el freezer (- 18ºC).
d) Consumo:
  • Al consumir los alimentos la persona debe tener las manos y la ropa limpia.
  • La mesa, los platos y los utensilios donde se va a comer deben estar limpios.
  • Rechazar los alimentos que presenten alguna señal de descomposición.
Si presentás alguna enfermedad diarreica de más de tres días y síntomas asociados como fiebre elevada, sangre en las deposiciones, vómitos prolongados, disminución en la orina, boca seca y mareos, consultá al médico para aliviar los síntomas y consultá a tu nutricionista para que le indique una dieta adecuada para estos casos.
Fuente:alimentación-sana[dot]com[dot]ar
  • In: prevención
  • Comentarios desactivados en Vacaciones sanas: cuidados intensos

Las vacaciones se acercan y los más pequeños de la casa ya están contando los días para disfrutarlas hasta el final. Un viaje en familia supone muchos preparativos, pero si encima se viaja con niños, son muchos los factores a tener en cuenta.

 

Las vacaciones se acercan y los más pequeños de la casa ya están contando los días para disfrutarlas hasta el final. Un viaje en familia supone muchos preparativos, pero si encima se viaja con niños, son muchos los factores a tener en cuenta. Hoy en día muchos sitios ofrecen actividades dedicadas a ellos, que le llenarán de diversión y entretenimiento. Unas vacaciones con niños requieren más cuidados y atenciones, pero no por eso deben convertirse en algo aburrido e incómodo.

 

A todo el mundo le encanta viajar, conocer nuevas culturas, gente distinta, visitar otras ciudades, sea cual sea su elección para compartir con su hijo durante estos días festivos, tené en cuenta que la salud y la prevención nunca se va de vacaciones.

 

El lavado de manos y las vacunas al día son algunas de las recomendaciones para disminuir la transmisión de enfermedades respiratorias.

 

Estos son algunos consejos que te damos desde el blog de Matilde Menéndez para tener unas vacaciones saludables para toda la familia:

 

1. Cuidado con el sol: En contacto con el sol se debe llevar la cabeza cubierta, usar camiseta y lentes de sol. Además, si la piel se expone directamente al sol debe usarse un protector solar adecuado para su piel y aplicarlo generosamente media hora antes de la exposición solar, aplicación que debe de ser renovada periódicamente, según el tipo de protector.

 

2. Después del sol: Los dermatólogos recomiendan darse una buena ducha después de la exposición solar y posteriormente hidratar la piel.

 

3. Quemaduras: Evitá las quemaduras solares. Estas se producen con más facilidad entre las 11 y las 16 hs, cuando la sombra de nuestro cuerpo es pequeña.

 

4. Agua: Beber agua en esta época y evitar la sudoración profusa y mantenida que puede conducir a la deshidratación.

 

5. Alimentación: Si normalmente hay que cuidar la alimentación, en verano esta máxima debe aplicarse con rigor. Las ensaladas, las frutas, la fibra y los lácteos deben ser los principales componentes de la dieta veraniega.

 

6. Pies: Los pies son una parte delicada del cuerpo, especialmente en verano. Para evitar las posibles afecciones dermatológicas que afectan a esta parte del cuerpo, se recomienda tener cuidado con la higiene en las piscinas, mantener los pies secos después del baño y no caminar descalzo en piscinas, playas u otros lugares de riesgo.

 

7. Calzado: El calzado muy cerrado o no transpirable aumenta la sudoración y la maceración persistente, facilitando infecciones bacterianas y fúngicas. Utilice calzado cómodo y transpirable en excursiones y en caminatas prolongadas para evitar rozaduras y ampollas.

 

8. Higiene: mantener una buena higiene y disminuir el riesgo de contagio de infecciones, los dermatólogos recomiendan que cada uno utilice su propia toalla y no intercambiar ropas.

 

9. Rozaduras: Para evitar rozaduras en zonas de pliegues (ingles, axilas), evitá el ejercicio intenso que facilite la sudoración profusa o continuada. Asimismo, moderá el uso de desodorantes.

 

10. Países tropicales: En caso de viajar a países tropicales exageren las precauciones con respecto a la comida y al agua. Se recomienda beber siempre agua embotellada y no utilizar cubitos de hielo de los que se desconozca su procedencia. Respecto a la comida, se debe tener cuidado con ensaladas y frutas, que pueden estar lavadas con agua en mal estado y también con el pescado crudo o poco cocido. Según la época del año es imprescindible utilizar repelentes de insectos.

 

11. Botiquín. Los dermatólogos recomiendan a todas las personas que salen de vacaciones llevar un botiquín sencillo pero adaptado al tipo de viaje a realizar.

 

Fuente: MedlinePlus

¿Qué exámenes conviene hacer y desde cuándo? Informate para aconsejar a los hombres de tu familia.

 

El cáncer de próstata es uno de los tumores más frecuentes en los hombres y la segunda causa de mortalidad por cáncer después del pulmonar.

 

La próstata forma parte del aparato reproductor del hombre y se ubica alrededor de la uretra. Su función es producir un líquido que protege y nutre a los espermatozoides.

 

A diferencia de otras patologías oncológicas, el cáncer de próstata es una enfermedad muy heterogénea. Algunos tumores pueden evolucionar lentamente, como suele pasar en los hombres mayores de 75 años. Sin embargo, en pacientes jóvenes el curso de la enfermedad suele ser más agresivo.

 

La detección precoz ha posibilitado el hallazgo de tumores localizados. En esta situación los tratamientos son más efectivos.

 

Métodos de detección precoz

Como métodos de detección precoz se utilizan el examen de la próstata a través del tacto rectal y la determinación de Antígeno Prostático Específico (PSA) en una muestra de sangre.

 

Si bien este es un punto de controversia, en general se recomienda el control anual con ambos métodos desde los 50 años en pacientes sin síntomas o desde los 40 en pacientes con antecedentes familiares (de padre o hermanos).

 

Por otra parte, ante trastornos como dolor al orinar, disminución de la fuerza de la orina, goteo al finalizar la micción (que puede ser dolorosa o con ardor), menor volumen urinario y mayor frecuencia (especialmente por la noche), eyaculación dolorosa, presencia de sangre en orina o imposibilidad de orinar, se recomienda la consulta inmediata  para realizar los estudios específicos.

 

 

Fuente: Dra. María Victoria Costanzo, médica de planta del Instituto Alexander Fleming, para entremujeres[dot]com

  • In: prevención
  • Comentarios desactivados en Bailar aumenta la rapidez mental y la autoestima

Moverse al ritmo de la música afecta funciones del cerebro.

Mover el cuerpo a un determinado ritmo es parte del ser humano, dicen los especialistas. Todo comenzó con los primeros intentos de comunicación del hombre cuando aún no había lenguaje, pero luego se convirtió en parte de la cultura y, por sobre todo, en una forma de pasarlo bien.

El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson.

“Bailar es fundamentalmente instintivo”, dice Peter Lovatt. Bailarín profesional y psicólogo, este inglés decidió unir ambas pasiones para estudiar los efectos de la danza en el cerebro. Lo que ha encontrado es de lo más variado.

“En sociedades como la inglesa y otras europeas, en general, la gente baila más cuando está buscando pareja -dice-. Esto es evidente con la gente joven, pero también se ve un alza cuando se está en la edad promedio del primer divorcio. En el Reino Unido, hay muchas discos para «mayores de 30» o clubes de salsa que son muy populares entre hombres y mujeres por igual.”

Pero el estado civil no es lo único que puede revelar las destrezas rítmicas. Un estudio hecho en discotecas descubrió que los hombres son más atractivos al bailar cuando tienen altos niveles de testosterona, mientras que las mujeres lo son cuando están en la etapa fértil de su ciclo.

“Las mujeres fértiles mueven pronunciadamente las caderas y casi no agitan otras partes del cuerpo -explica el psicólogo-. Pusimos detectores de movimiento oculares a los observadores masculinos y su vista se centraba en las caderas, foco que consideraron atractivo. Pero si estaban frente a una mujer que meneaba todo su cuerpo por igual, la vista de ellos se dispersaba provocando la pérdida del interés en ellas.”

Lovatt también quiso saber qué pasa con la autoestima y el desempeño del bailarín. Luego de encuestar a casi 14.000 personas, concluyó que las mujeres se sienten más seguras al bailar que los hombres, pero que ambos tienen altibajos de confianza.

 

Las edades del baile

Ellas bailan sin temor desde la preadolescencia hasta los 16 -momento en el que aparece el temor al ridículo-, y al entrar en la veintena recobran la confianza, descubrió Lovatt. En cambio, los hombres entran en confianza lentamente y en forma sostenida hasta que pasan los 30, momento en que la pista de baile los vuelve a intimidar. Sólo a mediados de los 50 ellas vuelven a confiar en su baile, mientras que ellos lo logran pasados los 60.

Pero el baile no sólo cambia las percepciones internas y externas, también tiene consecuencias en las acciones. “Moverse al ritmo de la música tiene efectos tanto psicológicos como fisiológicos. Entre estos últimos están la producción de hormonas y cambios en el ritmo cardíaco, presión sanguínea y el tono muscular.”

Incluso, agrega Lovatt, agiliza la mente. Tras seguir una rutina de pasos dada -como la coreografía de “Macarena”-, aumenta significativamente la velocidad con que el bailarín resuelve multiplicaciones simples. Pero si esa misma persona pasa 15 minutos bailando con pasos improvisados, su capacidad mental mejorará para resolver problemas con más de una respuesta correcta.

La conclusión, dice, es que bailar sirve para el cuerpo y para la mente. ¿Tiene miedo al ridículo? No lo tenga, se trata de “dejar los complejos, relajarse y ser libre”.

 

El tango y el parkinson

Estudios recientes han comprobado que personas con Parkinson que han tomado clases de tango recuperan visiblemente la estabilidad al caminar y mejoran su movilidad. En el Centro de Psicología del Baile quieren evaluar si bailar puede retardar el inicio de esa y otras enfermedades degenerativas.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Según los últimos estudios publicados, las tareas cotidianas, como arreglar el jardín o limpiar la casa, permiten retrasar el deterioro cognitivo natural.

Para aquellos que deseamos mantener el cerebro en forma y saludable en la mediana edad y más allá, últimos descubrimientos científicos ofrecen algo de tranquilidad. La actividad física es clave, aunque los científicos aún no probaron que el ejercicio proteja de ciertas enfermedades, como el Alzheimer. Pero ¿qué sucede con la pérdida de memoria más mundana, que comienza a partir de los 30, y cuando las llaves del automóvil y los nombres empiezan a desvanecerse? No es Alzheimer, pero preocupa.

Varios estudios que acaban de publicarse se ocuparon de esas preguntas. En el más alentador de todos, un equipo de Canadá midió el gasto de energía y funcionamiento cognitivo de un grupo grande de adultos mayores entre 2 y 5 años. La mayoría de los voluntarios no hacía ejercicio y casi ninguno tenía un trabajo muy exigente físicamente. Sus actividades consistían en “caminar alrededor de la cuadra, cocinar, arreglar el jardín, limpiar y ese tipo de tareas”, dijo Laura Middleton, profesora asociada de la Universidad de Waterloo, Ontario, y autora principal del estudio, publicado la semana pasada en Archives of Internal Medicine .

Aun así, para Middleton, los efectos de esas actividades en el cerebro fueron sorprendentes. Mientras los voluntarios sedentarios obtenían resultados cada vez más bajos en los tests anuales de función cognitiva, el grupo más activo sufrió poco deterioro. El 90% de los que más energía gastaban a diario podía razonar y recordar casi igual año tras año.

“Nuestros resultados indican que el ejercicio vigoroso no es necesario” para proteger la mente, dijo Middleton. “Pienso que eso es alentador. Debería inspirar a aquellos a los que les preocupa la sola idea de tener que hacer ejercicio o levantarse y moverse.”

El mismo mensaje surgió de otro estudio publicado la semana pasada en la misma revista. Durante 5 años, se hicieron tests cognitivos y entrevistas sobre las actividades diarias a un grupo de mujeres de 70 años con enfermedad vascular o factores de riesgo de desarrollarla. De nuevo, entre ellas no había maratonistas: la participante más activa caminaba. Pero los investigadores detectaron “una reducción de la velocidad del deterioro cognitivo” en las más activas. La capacidad de recordar y razonar seguía disminuyendo, pero no tan rápido como en las sedentarias.

“Si una persona inactiva de 70 años avanza hacia la demencia a 80 km/h, cuando tenga 75 o 76 lo hará a 120 km/h”, dijo Jae H. Kang, profesor asistente de medicina del Hospital de Brigham y las Mujeres de la Escuela de Medicina de Harvard, y autor principal del estudio. “Pero las mujeres activas de 76 años en nuestro estudio avanzaron hacia la demencia a unos 80 km/h.” Caminar y otras actividades suaves les aseguró 5 años de mejor capacidad cognitiva.

 

Mantener la capacidad mental

“Si pudiéramos alejar la aparición de la demencia 5, 10 o más años, cambiaríamos la dinámica del envejecimiento”, sostuvo el doctor Eric Larson, vicepresidente de investigación del Group Health Research Institute, de Seattle, y autor de un artículo editorial sobre los dos estudios. “Nadie quiere perder su capacidad mental”, agregó. De modo que el creciente cuerpo de pruebas científicas de la relación entre la actividad física y una mejor función cognitiva “es una llamada de atención. Tenemos que encontrar la forma de que todos se muevan”.

Eso es justamente lo que hace tan atractivo un estudio publicado este mes en Neurobiology of Aging. Para aquellos a los que no los enloquece la idea de caminar o arreglar el jardín, un equipo de la Universidad de Columbia Británica y de otras instituciones demostró por primera vez que el entrenamiento suave con pesas mejoró la capacidad de razonar y el flujo sanguíneo de un grupo de mujeres.

Tras 12 meses de levantar pesas dos veces por semana, las participantes rendían significativamente mejor en las pruebas de capacidad de procesamiento mental que un grupo (control) de mujeres que habían realizado un programa para mejorar el equilibrio y el tono muscular. Imágenes por resonancia magnética funcional revelaron que las zonas del cerebro que controlan el pensamiento permanecían más activas en el grupo que había hecho pesas.

“No estamos tratando demostrar que levantar pesas es mejor que la actividad aeróbica” para retrasar el deterioro cognitivo, indicó Teresa Liu-Ambrose, autora principal del estudio. “Pero sí que existe una opción viable. Si las personas la disfrutan, como lo hicieron nuestras participantes, entonces muchos más podríamos, potencialmente, retrasar el deterioro mental hasta mucho más avanzada la vida.”

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Escherichia coli, también conocida por su abrebiación E. coli, es el nombre de un tipo de bacteria que vive en el intestino. La mayoría de las E. coli son inofensivas. Sin embargo, algunos tipos pueden producir enfermedades y causar diarrea.

Un tipo de esa bacteria causa la diarrea del viajero. El peor tipo de E. coli causa una diarrea hemorrágica y a veces puede causar insuficiencia renal y hasta la muerte. Estos problemas tienen más probabilidades de ocurrir en niños y en adultos con sistemas inmunológicos debilitados.

Se pueden adquirir infecciones por E. coli al consumir alimentos que contienen la bacteria. Para ayudar a evitar la intoxicación por alimentos y prevenir infecciones, es fundamental manipular la comida con seguridad. Para eso, es importante:

  • Cocinar bien las carnes
  • Lavar las frutas y verduras antes de comerlas o cocinarlas
  • Evitar la leche y los jugos sin pasteurizar

También se puede adquirir la infección al tragar agua en una pileta contaminada con desechos humanos.

La mayoría de los casos de infección por E. coli mejoran espontáneamente en 5 a 10 días. El uso de antibióticos es poco eficaz y casi no se prescribe. Para la diarrea los especialistas sugieren el consumo de abundante líquido y evitar la deshidratación. Cuando una persona presenta diarrea no debe ir a trabajar o asistir a lugares públicos para evitar el contagio masivo.

Fuente: Wikipedia y Medline Plus

Foto: Mi Bahia


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