Matilde Menéndez

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En el día mundial contra esta enfermedad, que mata a una persona cada 10 segundos, explicamos su alcance, peligro y cuidado

 

Asusta saber que cada 10 segundos muere una persona en el mundo por causas vinculadas con la diabetes, según datos comprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y el principal motivo no es el consumo de azúcar, sino la desinformación, ya que hace varias décadas dejó de ser una enfermedad mortal para pasar a ser controlable.

 

Según la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) sólo en la Argentina hay dos millones y medio de diabéticos, y la mitad ni siquiera lo sabe. La OMS afirma que la diabetes ya es una epidemia; afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Por primera vez en la historia, una enfermedad no infecciosa se considera una grave amenaza para la salud mundial, al igual que epidemias como el VIH/SIDA.

 

Para sumar más preocupación a los números actuales, sólo hay que echar un vistazo a las proyecciones. La Federación Internacional de la Diabetes (FID) calcula que las muertes (4,6 millones en 2010) por diabetes aumentarán en más de un 50% en los próximos 10 años si no se toman medidas urgentes.

 

Hoy, en el día Mundial de la Diabetes, más que nunca los expertos intentan difundir los alcances de esta enfermedad aferrados al lema internacional “Prevenir y Educar”, para concientizar a la población de que se trata de una enfermedad crónica y costosa, asociada a complicaciones importantes que suponen un grave riesgo para las personas que la sufren y una gran preocupación para su entorno.

 

¿Qué es la diabetes?

“La diabetes es un trastorno clínico en el que los niveles de azúcar en sangre son anormalmente altos conocido como hiperglucemia. Esto ocurre debido a la ausencia o insuficiente producción de insulina, que es una hormona que se encarga de ingresar el azúcar que está en la sangre después de la ingesta de alimentos, a los tejidos y órganos que más la necesitan”, explicó la doctora Carmen Mazza, jefa de Nutrición y Diabetes del hospital Garrahan.

 

En su tipo I (o insulinodependiente), por lo general se la detecta en niños y menores de 30 años y se desarrolla como resultado de la destrucción de las células beta del páncreas que producen insulina. Los afectados (el 10% de las personas con diabetes) deben recibir insulina vía inyecciones a diario.

 

En su tipo 2, constituye el resultado de una disfunción progresiva de las células beta y la capacidad disminuida de las células para usar la insulina (“resistencia a la insulina”). Aquí, la obesidad, el sedentarismo y los factores genéticos son los factores por los que la sufren el 90% de las personas con diabetes.

 

La experta añadió que una dieta saludable, actividad física regular, mantener un peso corporal normal y no fumar pueden prevenir o retrasar la aparición de diabetes tipo 2 (la más frecuente), que sin un tratamiento adecuado, provoca una alta mortalidad por enfermedad cardiovascular y renal, y puede tener graves complicaciones neurológicas y vasculares.

 

Según datos de la segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada adelante por el Ministerio de Salud de la Nación, la obesidad constituye la causa más importante de diabetes en nuestro país, ya que la mitad de la población presenta sobrepeso y obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. La diabetes también es responsable del 50% de las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores.

 

“La diabetes tipo 2 puede prevenirse con hábitos saludables, pero en la tipo 1 lo que se previenen son las complicaciones”, aseguró Mazza, que estimó que hay en el país entre 14 y 20 mil argentinos por debajo de los 20 años con diabetes tipo1″, y alentó a no “dramatizar” esta patología. Para ello, presentó junto a su grupo de profesionales a cargo en el hospital, la primera guía educativa interactiva para niños con diabetes.

 

Carolina Martinez Matheu, médica especialista en Nutrición y colaboradora de Mazza, explicó que se trata de un programa gratuito que corre en iPad, iPhone y iPod, o se puede bajar sin costo en panareadigital.com/diabetes, que invita a los chicos a que aprendan de la diabetes jugando. “La aplicación informática busca incorporar los conocimientos de esta enfermedad en los chicos y sus familiares en pos de un mejor tratamiento a futuro, donde un paciente de ocho años llamado Leo aprende qué es la diabetes y cómo tratarla, junto a una mascota llamada Loro y el doctor Vidabuena”, explicó la especialista.

 

Diabetes y estrés

La carga de obligaciones, el ritmo de vida en permanente tensión y la falta de descanso y relajación atentan contra la calidad de vida y particularmente contra las personas que padecen diabetes. “La tensión nerviosa puede desbalancear a un paciente diabético perfectamente controlado”, explicó la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinóloga.

 

“El estrés puede afectar de dos maneras: suele alterar los hábitos alimentarios, lo que contribuye al desgaste del páncreas. Y cuando el paciente tiene un evento muy importante, como la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de su trabajo, por ejemplo, se puede declarar el fin de la función del páncreas. Muchas veces se asocia con una exigencia muy alta de las hormonas adrenalina y cortisol, que son las mediadoras por excelencia del estrés”, graficó la experta.

 

Rodríguez Zía explicó que una persona estresada produce la hormona cortisol y con ello sube su azúcar en sangre. Esto genera que el páncreas deba crear más insulina. “El cortisol aumenta su apetito, haciéndolo comer desordenadamente y aumentando la toxicidad en su cuerpo. Por último, las grasas se asientan, debido al desorden alimenticio y la falta de ejercicio; lo que provoca un círculo vicioso que afecta directamente la calidad de vida de esa persona y le genera además de diabetes, infartos agudos de miocardio, insuficiencia renal crónica, cataratas, y ataques cerebro vasculares, entre otras muchas dolencias”, concluyó la especialista.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

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La obesidad infantil se presenta como la nueva epidemia social a nivel mundial. No sólo por la mala salud que significa en los niños obesos, sino también por el deterioro que implica en su futuro, es fundamental tomar medidas para detener este avance.

Un aumento excesivo de peso a edades tempranas, fruto de una alimentación desequilibrada, puede contribuir a sufrir uno de los mayores problemas de carácter nutricional, la obesidad. Conocer los factores que predisponen a ella te ayudará a prevenir su aparición desde la infancia.

La obesidad es una de las formas más frecuentes de malnutrición actualmente. Aparece cuando la ingesta de alimentos energéticos supera al gasto de energía y por consiguiente, se almacenan en el organismo como tejido graso.

Si se tiene en cuenta que una sobrealimentación excesiva durante la infancia tiene una probabilidad del 60-80% de ser obeso cuando se es adulto, es fundamental que tanto los pediatras, como padres y educadores tomen medidas preventivas para que un sobrepeso en la infancia no se perpetúe en la vida adulta.

La obesidad infantil de tipo nutricional puede generar complicaciones ortopédicas, respiratorias y cutáneas. Los niños con sobrepeso corren el riesgo de sufrir diabetes, colesterol e hipertensión. En definitiva, todas ellas conducen a padecer de enfermedades cardiovasculares.

 

¿Genes o estilo de vida?

A finales de los años ochenta las teorías genetistas de la obesidad afirmaron que la heredabilidad del peso corporal era de hasta un 40%.

En el genoma humano se han identificado diversos genes candidatos a la predisposición genética de padecer obesidad (Gen de la petina, gen del preceptor, gen de la proteína desacopladora y los genes reguladores de la secreción de insulina). Aún así, no se debe descuidar el papel que juega el ambiente porque el estilo de vida influye de manera decisiva en los hábitos alimentarios. Algunos factores que predisponen a la obesidad son:

–        Un nivel socio-económico alto, ser hijo único, el pequeño de los hermanos o pertenecer a una familia con un sólo progenitor aumenta la prevalencia de esta enfermedad, según los especialistas.

–        Ir al colegio en colectivo, subir en ascensor, participar exclusivamente en las actividades extraescolares sedentarias (manualidades, idiomas), junto a un exceso de horas de televisión que incitan al niño a ingerir una gran cantidad de alimentos con “calorías vacías”, generan un estilo de vida poco activo.

–        Otro aspecto a considerar son las actitudes que la familia del niño tiene hacia la comida, puesto que en muchas ocasiones a los padres le satisface que sus hijos coman mucho.

 

Comida basura

En esta línea, también es importante mencionar el tipo de alimentos que se consumen, ya que con frecuencia a los niños les gustan muy poco las verduras y las frutas, mientras les encantan las grasas animales y el azúcar.

Este tipo de hábitos de alimentación, denominada “comida basura”, conduce en muchas ocasiones a la desnutrición puesto que la aportación de los nutrientes esenciales es nula. Al mismo tiempo, contribuyen a conseguir un aumento de peso.

Por estas razones, es fundamental que tanto los padres, desde el hogar, como los educadores, en el comedor escolar, modifiquen los hábitos alimenticios de los más jóvenes mediante dietas equilibradas.

 

La alimentación también se educa 

La prevalencia de obesidad escolar oscila entre el 7% y el 10%. De aquí se deduce el papel decisivo que tiene la educación desde los primeros años de vida. Algunos aspectos “clave” sobre los que se debe incidir para conseguir hábitos alimentarios saludables son:

–        Un buen desayuno. Es la primera comida del día que mayor incidencia tiene sobre el rendimiento escolar.

–        Desarrollar el gusto por las verduras y las frutas. Para ello te sugerimos mezclar pequeñas cantidades de verduras con diferentes condimentos que disimulen su presencia: ensalada de colores (pasta, tomate, maíz,..), croquetas de pescado con tomate y zanahoria rayada, la pizza con vegetales, tortilla de espinacas…

–        Evitar que piquen entre horas. Hay que distribuir los alimentos durante el día de manera racional.

–        No te recomendamos que lo fuerces a comer cuando no tiene hambre.
Es conveniente acostumbrarlos a masticar despacio y a levantarse de la mesa sin sensación de hambre.

 

Medidas preventivas

Cuando en la familia existe uno o varios miembros con obesidad o con enfermedades cardiovasculares, es necesario tomar medidas preventivas. En esos casos, es importante plantearse programas de detección e intervención temprana en edades escolares mediante:

  • La visita del pediatra. Es el único capaz de detectar precozmente a los niños con problemas de sobrepeso.
  • En casa. Es importante llevar un hábito de alimentación adecuado proporcional a cada edad.

 

La obesidad es una enfermedad que a nivel mundial se está transformando en una epidemia. Por eso, debemos tomar medidas efectivas para detener su propagación. La buena salud está en nuestras manos.

 

Fuente: www[dot]alimentacion-sana[dot]com[dot]ar

Foto: revistacolegas[dot]com[dot]ar

 

 


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