Matilde Menéndez

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La diabetes es una enfermedad que ya se ha convertido en epidemia a nivel mundial. Por eso, en el día mundial de la diabetes te explicamos las recomendaciones de la Federación Argentina de Diabetes para los diabéticos, en cuanto a la alimentación.
El “ajuste” que tiene que hacer una persona con diabetes es adaptar la alimentación, el ejercicio y el tratamiento (insulina o pastillas con prescripción y aval médico) para evitar los cambios bruscos de azúcar en sangre, ya que tener diabetes significa que el organismo no puede controlar la glucemia en forma automática. La persona con diabetes debe “pensar” lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina.
Una persona con diabetes debería poder comer lo mismo que una persona sin diabetes de la misma altura, igual desgaste físico y que esté pasando el mismo momento biológico: adolescencia, embarazo, edad activa, vejez. Y entonces ¿cuál es el problema? Sucede que a partir de tener una enfermedad nos ponemos a pensar por primera vez en la salud y en qué debemos comer para conservarla.
En verdad, todas las indicaciones de qué y cómo comer son recomendables para toda persona, tenga o no diabetes. Es decir que la propuesta es, de a poco, mejorar los hábitos de toda la familia.
Pequeños ajustes
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes explica que los ajustes en la alimentación que tienen que ver directamente con ayudar en controlar la glucemia son:
a) eliminar el azúcar de absorción rápida:
  • en los líquidos de consumo habitual. Infusiones amargas o con cualquier edulcorante; reemplazar jugos de fruta naturales y comerciales por jugos dietéticos (valor energético: 5 calorías % o menos); gaseosas comunes  por diet o light; amargos y termas por variedades light; gelatina dietética.
  • dulces, miel, caramelos y pastillas. Por suerte existen mermeladas bajas calorías o sin agregado de azúcar, golosinas sin azúcar, yogures y postres dietéticos.

 

b) fraccionar: distribuir la alimentación en un mínimo de 4 a 6 comidas diarias. Esta forma de comer menos cantidad más veces en el día no sólo distribuye mejor los hidratos de carbono y evita los grandes picos de azúcar sino que mejora el metabolismo y ayuda a adelgazar.
c) incorporar más alimentos con fibra: verduras / legumbres / frutas; que enlentecen la digestión y la absorción del almidón y los azucares. Este principio es muy importante ya que los alimentos con almidón deben constituir la base de una alimentación sana, por lo tanto estarán presentes en todos los menúes pero combinados con alimentos que “retrasen” su paso a la sangre.
Para entender este concepto, pensemos en los distintos tiempos de digestión y absorción de las siguientes ingestas:
  • un vaso de jugo de frutas natural / una fruta fresca con todo su ollejo o con piel.
  • un plato de polenta con aceite y queso / una ensalada multicolor + un plato de polenta con salsa y carne picada.
  • un plato de arroz con huevo / un guiso de arroz con pollo, verduras y arvejas.

 

¿Alimentos prohibidos?
La diabetes no es una enfermedad del aparato digestivo, por lo tanto no se necesita comer todo hervido, sin salsas ni condimentos, ni frituras, como algunas personas suponen. Por eso, para una persona con diabetes no existen alimentos prohibidos.
La diabetes no significa intolerancia digestiva ni alergia, sino una incapacidad de adaptar la secreción de insulina a una llegada brusca de glucosa a la sangre.
Una persona, además de su diabetes puede tener úlcera de estómago, hipertensión, enfermedad celíaca, colesterol alto, divertículos intestinales, colon irritable, por ejemplo. Por eso las indicaciones generales valen para todos aquellos que no tengan que resolver algún otro trastorno en el que la alimentación debe ser adaptada especialmente. De allí la importancia de la consulta con un nutricionista.
El plan de alimentación es individual, ya que las calorías que necesita una persona con diabetes adelgazada que debe recuperar peso perdido o que realiza un gran desgaste físico son muy diferentes a la persona con diabetes que está con sobrepeso y debe adelgazar como parte esencial del tratamiento.
El alcohol y la diabetes
El alcohol tiende a disminuir la glucemia; y esto es importante tenerlo en cuenta y tener la precaución de no ingerir bebidas alcohólicas sin ingerir alimentos ya que puede ser causa de hipoglucemia.
El alcohol aporta muchas calorías (7 calorías cada gramo) lo que obliga a controlar su ingesta si se comenzó un plan de adelgazamiento.
La recomendación de la Federación Argentina de Diabetes para la persona con diabetes es igual que para la que no tiene diabetes: consumo moderado. Por su puesto, deben evitarse las bebidas alcohólicas que contienen azúcar como los licores.
La sal y la diabetes
No tienen ninguna relación directa que los alimentos tengan o no sal con los niveles de glucemia.
El problema es que prácticamente la mitad de las personas con diabetes tienen hipertensión arterial o la desarrollan a lo largo de su vida.
La recomendación es la que hacemos a la población general: conviene evitar en la rutina alimentos “hipersalados” (embutidos, snacks, comidas rápidas); se desaconsejan en la rutina no sólo por el gran contenido de sal sino que, además son hipergrasos, con muchas calorías y sin aporte de fibra.
El azúcar y las grasas
El azúcar en la alimentación representa “calorías vacías”, esto significa que aporta energía sin ningún principio nutritivo. Está comprobada su acción provocadora de caries dental, es un hidrato de carbono de absorción rápida y no tiene saciedad.
Puede suspenderse de la alimentación sin riesgos y con probados beneficios para cualquier miembro de la familia, no sólo la persona con diabetes o la que debe adelgazar. Todas las frutas y verduras nos aportan azucares naturales junto con vitaminas, minerales y fibra.
En una alimentación saludable debiera disminuirse la ingesta de grasas de origen animal (cortes grasos de carne, piel del pollo, quesos comunes, manteca), ya que es de tipo saturada y aumenta el colesterol malo. Por lo tanto la relación no es con la diabetes sino con la persona que tiene diabetes y quiere cuidar su salud.
En la actualidad, otra fuente de grasa “mala” para la salud es la que se usa en la industria alimentaria (margarinas, repostería, snacks) como “aceites vegetales hidro-genados”, ya que al endurecerlos, se comportan en el organismo igual que una grasa saturada.
Existen grasas “buenas”, que son todas las del origen vegetal (aceites en general, mayonesa, aceitunas, palta, nueces, maníes), y pescados grasos de agua fría (atún, salmón, sardina, caballa, arenque).
Los argentinos, por nuestros hábitos culturales, consumimos muchísima carne con lo que sobrepasamos con creces el requerimiento para un adulto sano. Deberíamos, de a poco, cambiar nuestros menúes habituales por platos de pastas, arroz, legumbres y verduras, en los que la carne esté presente como un “condimento” o un elemento más.
¿Qué comemos?       
Parece claro que hay que comer de todo, pero es fundamental medirnos en la cantidad. La Pirámide de Alimentación Correcta aconseja una alimentación basada en los cereales y derivados así como a las hortalizas con almidón. En los diabéticos, debe respetarse la misma pirámide, incorporando gran cantidad de alimentos con fibra que retarden la absorción: verduras y legumbres.
Los cereales y derivados son alimentos baratos y sanos. Aportan calorías sin grasa “mala”, junto a una pequeña cantidad de proteínas que, combinada con las legum-bres, tambien baratas, se complementan y adquieren buen valor biológico.
En la diabetes el desafío es lograr incorporar a los alimentos con almidón en todas las comidas, pero en una cantidad moderada y acompañados de otros alimentos que hagan más difícil la digestión.
La fibra sólo la aportan los alimentos de origen vegetal, y es la encargada de regularizar la función intestinal. En la actualidad hemos aprendido que en las legumbres, las frutas, la mayoría de las hortalizas y en pocos cereales (avena, cebada) existe un tipo de fibra especial que “atrapa” al colesterol y al almidón retrasando mucho el tiempo de digestión y absorción.
Fuente: Federación Argentina de Diabetes
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En la actualidad, la diabetes es un problema mundial en aumento, que se habrá más que duplicado para 2030 si no se toman medidas para evitarlo.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay 346 millones de personas con diabetes en el mundo y se estima que más de 300 millones están en riesgo de contraer diabetes tipo 2, que es la más frecuente. En su aumento repercuten los hábitos de vida actuales, el sedentarismo, sobrepeso y obesidad.

 

Se estima que esta silenciosa enfermedad provoca la muerte de una persona en el planeta cada diez segundos, alrededor de un 80% de ellas se producen en países de ingresos bajos o medios.

 

¿Qué es la diabetes?

La Diabetes es una enfermedad crónica, debilitante, costosa y difícil de sobrellevar, implica un compromiso para toda la vida a quienes la padecen y a sus familias. Aunque no tiene cura, esta enfermedad se puede prevenir o retrasar su aparición con medidas sanitarias responsables, sobre todo en el control de peso, la realización de ejercicio, no fumar y la adopción de simples hábitos como llevar una alimentación equilibrada y saludable.

 

Por eso es importante generar en todo el mundo una mayor conciencia del problema que supone esta enfermedad, y de cómo prevenirla.

 

Sin un tratamiento adecuado, la Diabetes provoca una alta mortalidad por enfermedad cardiovascular y renal, y puede tener además graves complicaciones vasculares y neurológicas.

 

Los riñones son dos órganos que se ubican a ambos lados de la columna, justo debajo de la caja torácica en la espalda. Los riñones se encargan de lo siguiente:

 

  • filtrar los desechos de la sangre y expulsarlos del cuerpo en forma de orina
  • regular la presión sanguínea y los niveles de agua, sales y minerales del cuerpo
  • producir hormonas que controlan otras funciones del cuerpo

 

Las personas que sufren de diabetes durante muchos años pueden tener problemas de riñón, en especial si la enfermedad no está bien controlada.

 

 

Plan de intercambio de alimentos

Muchas personas que padecen de diabetes siguen un programa de equilibrio alimentario denominado “plan de intercambio de alimentos” como guía de alimentación diaria.

 

A los fines de este plan, los alimentos se dividen en seis grupos: féculas, frutas, leche, grasas, hortalizas y carne. El plan establece el tamaño de la porción de cada alimento (la cantidad) y, dentro de cada grupo, cada porción tiene una cantidad similar de calorías, proteínas, carbohidratos y grasa.

 

De esta manera, la persona consigue flexibilidad en el planeamiento de sus comidas, puesto que puede “intercambiar” o reemplazar alimentos de acuerdo con listas de comidas de contenido nutricional semejante. El uso del plan para equilibrar la cantidad de carbohidratos que se consumen es muy importante para las personas con diabetes, porque estos alimentos son los principales responsables del aumento del nivel de azúcar en sangre que se produce después de comer.

 

Fuente: salud[dot]com, kidshealth[dot]com

 

En el día mundial contra esta enfermedad, que mata a una persona cada 10 segundos, explicamos su alcance, peligro y cuidado

 

Asusta saber que cada 10 segundos muere una persona en el mundo por causas vinculadas con la diabetes, según datos comprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y el principal motivo no es el consumo de azúcar, sino la desinformación, ya que hace varias décadas dejó de ser una enfermedad mortal para pasar a ser controlable.

 

Según la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) sólo en la Argentina hay dos millones y medio de diabéticos, y la mitad ni siquiera lo sabe. La OMS afirma que la diabetes ya es una epidemia; afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Por primera vez en la historia, una enfermedad no infecciosa se considera una grave amenaza para la salud mundial, al igual que epidemias como el VIH/SIDA.

 

Para sumar más preocupación a los números actuales, sólo hay que echar un vistazo a las proyecciones. La Federación Internacional de la Diabetes (FID) calcula que las muertes (4,6 millones en 2010) por diabetes aumentarán en más de un 50% en los próximos 10 años si no se toman medidas urgentes.

 

Hoy, en el día Mundial de la Diabetes, más que nunca los expertos intentan difundir los alcances de esta enfermedad aferrados al lema internacional “Prevenir y Educar”, para concientizar a la población de que se trata de una enfermedad crónica y costosa, asociada a complicaciones importantes que suponen un grave riesgo para las personas que la sufren y una gran preocupación para su entorno.

 

¿Qué es la diabetes?

“La diabetes es un trastorno clínico en el que los niveles de azúcar en sangre son anormalmente altos conocido como hiperglucemia. Esto ocurre debido a la ausencia o insuficiente producción de insulina, que es una hormona que se encarga de ingresar el azúcar que está en la sangre después de la ingesta de alimentos, a los tejidos y órganos que más la necesitan”, explicó la doctora Carmen Mazza, jefa de Nutrición y Diabetes del hospital Garrahan.

 

En su tipo I (o insulinodependiente), por lo general se la detecta en niños y menores de 30 años y se desarrolla como resultado de la destrucción de las células beta del páncreas que producen insulina. Los afectados (el 10% de las personas con diabetes) deben recibir insulina vía inyecciones a diario.

 

En su tipo 2, constituye el resultado de una disfunción progresiva de las células beta y la capacidad disminuida de las células para usar la insulina (“resistencia a la insulina”). Aquí, la obesidad, el sedentarismo y los factores genéticos son los factores por los que la sufren el 90% de las personas con diabetes.

 

La experta añadió que una dieta saludable, actividad física regular, mantener un peso corporal normal y no fumar pueden prevenir o retrasar la aparición de diabetes tipo 2 (la más frecuente), que sin un tratamiento adecuado, provoca una alta mortalidad por enfermedad cardiovascular y renal, y puede tener graves complicaciones neurológicas y vasculares.

 

Según datos de la segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada adelante por el Ministerio de Salud de la Nación, la obesidad constituye la causa más importante de diabetes en nuestro país, ya que la mitad de la población presenta sobrepeso y obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. La diabetes también es responsable del 50% de las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores.

 

“La diabetes tipo 2 puede prevenirse con hábitos saludables, pero en la tipo 1 lo que se previenen son las complicaciones”, aseguró Mazza, que estimó que hay en el país entre 14 y 20 mil argentinos por debajo de los 20 años con diabetes tipo1″, y alentó a no “dramatizar” esta patología. Para ello, presentó junto a su grupo de profesionales a cargo en el hospital, la primera guía educativa interactiva para niños con diabetes.

 

Carolina Martinez Matheu, médica especialista en Nutrición y colaboradora de Mazza, explicó que se trata de un programa gratuito que corre en iPad, iPhone y iPod, o se puede bajar sin costo en panareadigital.com/diabetes, que invita a los chicos a que aprendan de la diabetes jugando. “La aplicación informática busca incorporar los conocimientos de esta enfermedad en los chicos y sus familiares en pos de un mejor tratamiento a futuro, donde un paciente de ocho años llamado Leo aprende qué es la diabetes y cómo tratarla, junto a una mascota llamada Loro y el doctor Vidabuena”, explicó la especialista.

 

Diabetes y estrés

La carga de obligaciones, el ritmo de vida en permanente tensión y la falta de descanso y relajación atentan contra la calidad de vida y particularmente contra las personas que padecen diabetes. “La tensión nerviosa puede desbalancear a un paciente diabético perfectamente controlado”, explicó la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinóloga.

 

“El estrés puede afectar de dos maneras: suele alterar los hábitos alimentarios, lo que contribuye al desgaste del páncreas. Y cuando el paciente tiene un evento muy importante, como la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de su trabajo, por ejemplo, se puede declarar el fin de la función del páncreas. Muchas veces se asocia con una exigencia muy alta de las hormonas adrenalina y cortisol, que son las mediadoras por excelencia del estrés”, graficó la experta.

 

Rodríguez Zía explicó que una persona estresada produce la hormona cortisol y con ello sube su azúcar en sangre. Esto genera que el páncreas deba crear más insulina. “El cortisol aumenta su apetito, haciéndolo comer desordenadamente y aumentando la toxicidad en su cuerpo. Por último, las grasas se asientan, debido al desorden alimenticio y la falta de ejercicio; lo que provoca un círculo vicioso que afecta directamente la calidad de vida de esa persona y le genera además de diabetes, infartos agudos de miocardio, insuficiencia renal crónica, cataratas, y ataques cerebro vasculares, entre otras muchas dolencias”, concluyó la especialista.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar

Cuando empiezan a recibir insulina, el 84% ya sufre complicaciones de este trastorno, como enfermedad renal o cardiovascular.

Cuando a la enorme mayoría de las personas con diabetes el médico les indica que deben comenzar a inyectarse insulina, ya es tarde.

Eso es lo que revela el estudio más grande realizado sobre diabetes tipo II, que mostró que, en el momento de comenzar a usar insulina, el 84% de los pacientes ya había desarrollado alguna de las complicaciones que se asocian con esta enfermedad, que se caracteriza por diferentes trastornos metabólicos que resultan en niveles elevados de azúcar en sangre (hiperglucemia).

Enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, problemas en la vista, úlceras en los pies y neuropatías… Todas las complicaciones de la diabetes, que pueden prevenirse con un control adecuado de los niveles de glucemia, estaban presentes a la hora de comenzar con la insulina, según reveló el estudio apodado A 1 chieve, que evaluó a 66.726 pacientes con diabetes tipo II de 28 países -incluida la Argentina-, y cuyos resultados iniciales fueron presentados recientemente en el congreso de la Sociedad Norteamericana de Diabetes, que se realizó en San Diego, Estados Unidos.

“Este trabajo muestra algo que ocurre en distintas partes del mundo: que el paciente llega a la insulina cuando ya tiene avanzada su enfermedad”, dijo a LA NACION el doctor León E. Litvak, presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y uno de los autores de la mencionada investigación.

 

Distintos tratamientos

Las inyecciones de insulina constituyen una de las formas de tratamiento de la diabetes tipo II, enfermedad en la que las células del organismo del paciente se vuelven resistentes a los efectos de la insulina propia.

Inicialmente, el tratamiento de la diabetes implica medidas relacionadas con un régimen adecuado de alimentación y la práctica de actividad física, así como también el uso de medicamentos orales (hipoglucemiantes).

“Existen estudios que sugieren que a los cinco años del diagnóstico, el 50% de los pacientes con diabetes requiere insulina -comentó Litvak, jefe de la Sección Diabetes y Metabolismo del Hospital Italiano de Buenos Aires-. No es que a los cinco años, sí o sí, la mitad de los pacientes requieran insulina, pero los médicos debemos estar atentos a que muchos de nuestros pacientes sí la necesitarán.”

En los países de América latina, según mostró el estudio A 1 chieve , el tratamiento con insulina se inicia, en promedio, a los 10,4 años de diagnosticada la enfermedad.

 

¿Por qué se demora?

“En primer lugar, la gente tiene cierto prejuicio ante el uso de la insulina, ya que la asocia con grandes complicaciones, cuando en realidad las complicaciones resultan del avance de la enfermedad cuando no es tratada en forma adecuada -respondió el médico endocrinólogo-. Pero esa asociación no sólo es ficticia, sino que cuando la enfermedad está avanzada no queda otro camino más que utilizar insulina [hormona que controla el nivel de azúcar en sangre].”

El otro freno para el uso de la insulina proviene del ámbito médico.

“El médico sabe que para que el paciente pueda usar insulina es necesario darle un mínimo de entrenamiento, de educación diabetológica, y eso hace que demore el inicio -agregó Litvak-. Además, en la Argentina muchos pacientes no son atendidos por especialistas en diabetes, sino por médicos clínicos, cardiólogos y nutricionistas, y en especial los clínicos tienen miedo a comenzar con insulina, por temor a los episodios de hipoglucemia [niveles anormalmente bajos de glucemia, que pueden causar cefalea, desorientación, convulsiones, pérdida de la conciencia y otros cuadros].”

Y si el clínico deriva al paciente a un especialista, agregó Litvak, ahí hay una demora.

“Si el paciente no tiene acceso a un especialista, es probable que quede en manos de un médico que, al no conocer cómo se utiliza la insulina, no la usa”, concluyó el especialista.

Se estima que en la Argentina el 7% de la población adulta presenta diabetes. En su tipo II, la enfermedad es causada por una resistencia de las células a la insulina, lo que repercute en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas.

Entre otros síntomas, la diabetes puede manifestarse por una emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia) e incremento de la sed (polidipsia).

 

  • 9,5%

Son las muertes por diabetes. Se encuentra involucrada en decesos por cualquier enfermedad en individuos de entre 20 y 79 años.

 

  • 8,1 Miles de millones de dólares

Es el costo anual de la diabetes y sus complicaciones en América latina.

 

 

Fuente: lanacion[dot]com[dot]ar


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